FRANCISCO DE PAULA Y LA NATURALEZA


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1 STUDI FRANCISCO DE PAULA Y LA NATURALEZA ORIGEN DE LA ECOLOGÍA COMO CIENCIA La ecología es la ciencia que estudia las relaciones entre los seres vivientes y su ambiente o entorno. Un conocimiento y una conciencia de este tipo de relaciones se ha dado ya desde antiguo; pero la ecología como ciencia es muy reciente. Aunque el término ecología o ciencia del hábitat fue acuñado por E. Haeckel en 1868.(1). El estudio del ambiente hizo ver que éste no se reduce únicamente a una unidad territorial: es todo un universo; es además una realidad organizadora, por eso es ecosistema: es el resultado de la unión del ambiente geofísico (bio-topo) y el conjunto de acciones reciprocas de los seres vivientes de todo tipo (biocenosis) que pueblan el ambiente geofísico. Lo que organiza el ambiente y lo hace sistema son justamente las interretroacciones entre los vivientes, combinadas con los vínculos y las posibilidades que ofrece el biototipo y actuando al mismo tiempo sobre él. La ciencia ecológica se funda sobre la idea de ecosistema, que integra y supera la idea de ambiente, de medio. Así la ecología es la ciencia de las inter-acciones combinatorias y organizadoras que se producen entre todos los componentes físicos y vivientes de los ecosistemas.(2). Solo a comienzos de 1970 comenzó el gran público a utilizar el término ecología. El ambiente es al mismo tiempo orden y desorden. Lo que parece absurdo no lo es. El orden y el desorden están integrados y organizados en el ecosistema. Contemplando el ambiente desde una gran distancia y a una escala de centenares de millones de años el subsue- (1)jEcólogo es el término reservado a los que se dedican a la ecología como ciencia, a diferencia de ecologista. Sirve para denominar el nuevo campo de las ciencias biológicas que trata sobre las relaciones entre los seres vivientes y los ambientes en los que viven. (2)jE. MORINI, Il pensiero ecologico, Firenze, 1988, p. 10.

2 314 BOLLETTINO UFFICIALE lo aparece en movimiento frenético: se quiebra, se desplaza, se arruga, se eleva, se abaja, los continentes van a la deriva, las aguas sumergen las tierras y estas emergen de las aguas, las selvas tropicales y los glaciares avanzan y retroceden. Contemplándolo desde muy cerca y a escala de poco tiempo, vemos una diversidad extraordinaria de especies.(3). Los seres vivientes se relaciona entre sí: o de forma complementaria (asociaciones, sociedades, simbiosis, mutualismo); o de forma antagónica (parasitismo, competitividad y depredación). Todo parecería contribuir a una gran confusión general. Pero en realidad el ambiente emerge como sistema, como un todo que se organiza y que supera los antagonismos de forma sorprendente. Se mueve en ciclos organizados. El sol es el primer factor de organización; la organización biológica depende y se alimenta, a su vez, de dos grandes ciclos organizadores: el ciclo del agua y el ciclo del oxigeno y el anhídrido carbónico. Estos ciclos alimentan y son alimentados por la cadena trófica: gracias a ella todo producto de descomposición se convierte en alimento, todo subproducto se transforma en materia prima, todo residuo muerto es reintroducido en el ciclo de la vida. En el ecosistema se hace realidad la frase de Heráclito: Vivir de muerte, morir de vida. El ecosistema se regula por sí mismo manteniendo un estado de equilibrio y se organiza de forma sumamente original. No dispone de un cerebro central, de un centro de operaciones o de informaciones. Pero a través de cada uno de los seres vivientes el ecosistema dispone de una enorme red de comunicaciones. MENTALIDAD Y CONCIENCIA ECOLÓGICAS La ecología reducida a mera ciencia natural está mutilada. Tiene que integrar la esfera del hombre y la acción que él ejerce sobre los ecosistemas y sobre la biosfera. El hombre ha intentado someter a la naturaleza imponiendo su mando y control sobre los aparatos reproductivos o cerebrales de otros seres vivientes, utilizando sus cualidades organizativas y operativas para la realización de sus propios fines. (3)jLa biosfera comprende 2 millones de especies de insectos, 1 millón de especies de plantas, especies de peces y de aves.

3 DELL ORDINE DEI MINIMI 315 El sometimiento de los vegetales y de los animales está acompañado de un sometimiento del territorio natural (forestas, lagos, ríos) sobre el cual establece un control y explotación. Todo esto influye incluso en la eco-organización (transformación de los terrenos, de la hidrometría, del clima). Las innovaciones introducidas por el hombre en la naturaleza han desarrollado su complejidad natural. Las sociedades humanas creyeron poder emanciparse de la naturaleza a través de la creación de las ciudades. Pero en cambio la cultura, la civilización, la sociedad se hicieron tributarias de la naturaleza. Hoy la contaminación urbana es a veces alarmante a causa de la irrupción descontrolada de la técnica (residuos de las fábricas, maquinización, vehículos). El hombre ha querido conquistar la biosfera, pero no ha logrado escapar de ella. La sociedad debe entrar a formar parte de la naturaleza y ésta de la sociedad. La conciencia ecológica no es sólo la toma de conciencia de la degradación de la naturaleza. Es también la toma de conciencia del carácter de nuestra relación con la naturaleza viviente. Es la primera vez que una ciencia no produce una praxis manipuladora y mutiladora. La conciencia ecológica exige respeto hacia la naturaleza. Por eso, el hombre debe renunciar al proyecto de conquistar y someter a la naturaleza, o de dejarse guiar por ella. Ambas perspectivas son necesarias, aunque insuficientes. Hemos de seguir a la naturaleza que nos guia, dice Gastón Richard, y hemos de guiar a la naturaleza que seguimos; hemos de seguir al mismo tiempo que somos seguidos y guiar al mismo tiempo que somos guiados. Cuanto más controlamos la naturaleza, más nos controla ella. En muchos aspectos organizativos la naturaleza está mucho más adelantada que nosotros. Se trata de vislumbrar una eco-evolución a través de transformaciones recíprocas entre una biosfera inconsciente y espontánea y una humanidad que se hace cada vez más consciente de su devenir y el devenir del mundo. Este matrimonio entre la naturaleza y la humanidad tendrá necesidad de una superación de la técnica actual que, a su vez, necesita de una superación del actual modo de pensar y también del actual modo de pensar la ciencia.(4). (4)jE. MORINI, o.c., p

4 316 BOLLETTINO UFFICIALE El hombre debe dejar de considerarse el patrón o el pastor de la naturaleza. El hombre no puede ser sólo él piloto. Debe hacerse copiloto de la naturaleza, y la naturaleza ha de ser copiloto del hombre. El hombre ha de ser un administrador responsable de la naturaleza. Destruir una especie es acallar para siempre una voz divina.(5). Cuidar la naturaleza, la creación, exige una ética de frugalidad, una austeridad y una ascética. La naturaleza tiene una admirable autoría. El poder humano produce seres dependientes. El poder divino crea la independencia de la naturaleza. La única, la verdadera unidad humana es la del espíritu de la tierra; cuando el hombre tenga conciencia de esta unidad se dará cuenta de que, cuando destruye, se destruye a sí mismo, y cuando crea algo, se desarrolla a sí mismo.(6). Para vivir tenemos que partir diariamente el pan y derramar la sangre de la creación. Cuando hacemos esto con reconocimiento, con amor, con destreza y con reverencia, se convierte en un sacramento. Pero cuando lo hacemos con ignorancia, con avaricia, con negligencia y destructivamente, se trata de una desacralización, y así nos condenamos a nosotros y a los demás a una soledad moral y espiritual.(7). Otro aspecto importante que degrada la naturaleza es el consumismo(8). El desarrollo económico y político actual se cauteriza por el consumismo. Éste domina actualmente la mente y los corazones de millones de personas, sustituyendo a la religión, a la familia y a la po- (5)jORLANDINI, en Personalidad ecológica, Puebla, 1986, p. 79. (6)jA. S. ALVAREZ, Respuesta ética al desafío ecológico, en NatyG, 37 (1990), p (7)jW. BERRY, citado por José C. R. Paredes, en Dic. Teológico de la Vida Consagrada, Publicaciones Claretianas, Madrid, 2005, p (8)jInforme WORLDWATCH, La situación del Mundo Conf. santamarta. En el mundo la sociedad de consumo la integran 1700 millones de personas, 2800 millones de pobres. Mientras los 1700 millones de consumidores gastan diariamente más de 20 euros, hay 2800 millones de personas que tienen que vivir con menos de 2 euros diarios y 1200 millones de personas que viven con menos de 1 euro diario, en la extrema pobreza. Consumismo y pobreza conviven en un mundo desigual, en el que no hay voluntad para frenar el consumismo de unos y elevar el nivel de vida de quienes más lo necesitan. Si los hábitos de consumo de los 1700 millones de consumidores se extendiese a toda la población mundial (6300 millones de personas), la situación seria completamente insostenible, a causa del consumo de agua, energía, madera, minerales, suelo y otros recursos, y la pérdida de biodiversidad, la contaminación, la deforestación y el cambio climático.

5 DELL ORDINE DEI MINIMI 317 lítica. El consumo compulsivo de bienes es la causa principal de la degradación ambiental. El cambio tecnológico nos permite producir más de lo que demandamos y ofertar más de lo que necesitamos. El consumo y el crecimiento económico sin fin es el paradigma de la nueva religión, donde el aumento de consumo es una forma de vida necesaria para mantener la actividad económica y el empleo. La clase de los consumidores comparte un modo de vida y una cultura cada vez más uniforme, donde los grandes supermercados y centros comerciales son las nuevas catedrales de la modernidad. El consumo de bienes y servicios, es imprescindible para satisfacer las necesidades humanas, pero cuando se supera un cierto umbral, se transforma en consumismo. VIDA CONSAGRADA Y ECOLOGÍA Aunque la sensibilidad de los religiosos hacia el desafío ecológico es cada vez mayor, la dimensión ecológica no ha sido asumida todavía como un elemento importante en la comprensión de la vida consagrada en cuanto tal. La teología de la vida consagrada suele tener en cuenta en su sistematización tres dimensiones: la dimensión mística, como forma de vida ante Dios (vocación, consagración); la dimensión comunitaria y eclesial como estilo de vida (comunidad, fraternidad); la dimensión misionera, como servicio al Reino y a los hombres (carisma, misión). Sin embargo, suele faltar en ella la dimensión ecológica. Esta carencia se debe, en primer lugar, a la falta de conciencia ecológica dentro de nuestra cultura y al influjo de la forma de pensamiento de la modernidad dentro de la reflexión teológica. La ausencia del aspecto ecológico, tanto en la reflexión teológica como en la configuración espiritual y práctica de la vida consagrada, es una de las razones de no pocos desequilibrios que se han producido: alejamiento de la naturaleza, pérdida notable de la capacidad contemplativa, estilo de vida dominado por el tecnicismo, la racionalidad y el consumismo, etc. Hacer teología de la vida consagrada en perspectiva ecológica nos permite: recuperar un aspecto que configuró al monacato primitivo como profecía del paraíso; ofrecer un planteamiento de la di-

6 318 BOLLETTINO UFFICIALE mensión escatológica de la vida consagrada, no sólo a partir del final, sino del proyecto creador de Dios; explicar mejor la vida consagrada, como forma peculiar de vida humana a partir de las relaciones que la constituyen, no sólo en relación con Dios, con el hombre y con la historia, sino también con la naturaleza. LA NATURALEZA ESCENARIO DE LA VIDA Y DEGRADACIÓN ECOLÓGICA Estamos conscientes de que la naturaleza es nuestra casa, el ámbito en el cual podemos recreamos a nosotros mismos; es la casa de toda la comunidad de los seres vivientes. La naturaleza es ese inmenso y misterioso organismo, que reproduce y muere. La naturaleza, para el creyente, es ese inmenso escenario que Dios ha construido para que sirva de marco a nuestra historia; ese conjunto articulado de palabras divinas hechas realidad.(9), de suspiros del Espíritu convertidos en materia y en vida. En ese horizonte nuestra existencia adquiere su sentido. El mecanicismo, el tecnicismo, el materialismo y el consumismo, han esclavizado a la naturaleza: la han degradado, han abusado de sus recursos, no han respetado su equilibrio. La flora y la fauna han sido sometidas a una terrible devastación. El agua de nuestros ríos y mares se ha visto contaminada y ella, seno materno de la vida, se ha convertido en veneno de muerte para miles de peces; el aire, la atmósfera, están siendo violentados, drogados, convertidos en vehículos de contaminación moral. Están perdiendo su capacidad simbólica: ni el agua ni el aire pueden ser en muchos lugares símbolos del Espíritu, símbolos de la Vida. Se está destruyendo la capacidad simbólica de la naturaleza. Los animales temen al hombre. La flora está amenazada por los intereses insensatos de los explotadores. El suelo se está desertizando. La creación está siendo sometida a la vaciedad. En realidad, la degradación ecológica está cortando las venas del futuro, está mutilando al hombre y nos está dejando solos, en un horrible desierto. Esta no es la casa, sino la cárcel terrible que estamos preparando para millones y millones de seres humanos que nos seguirán. (9)jC. TRESMONTANT, Ensayo sobre el pensamiento hebreo, Madrid, 1962; R. GUARDINI, Mundo y persona, Madrid, Citado por J.C.R. PAREDES en D.T.V. Consagrada, voz ecología, p. 281.

7 DELL ORDINE DEI MINIMI 319 NECESIDAD DE UNA NUEVA RELACIÓN CON LA NATURALEZA Aunque la vida consagrada fue definida como fuga mundi, nunca lo fue como fuga naturae. Es más, los religiosos abandonaron el mundo de la convivencia entre los hombres para acogerse a la naturaleza. Algunos huyeron hacia los desiertos, otros, en cambio, fueron a lugares solitarios en los que era posible una fecunda relación con la naturaleza, como lo hizo Francisco de Paula. San Benito pidió a sus monjes que vivieran en común, en un lugar estable, dedicados a la oración, al estudio y al trabajo manual. Los monjes cultivaron el suelo, drenaron los pantanos, sanearon los bosques. Sus técnicas reforzaron la fertilidad de la tierra, lejos de empobrecerla. A lo largo de la historia, los monjes han tomado parte activa en los procesos naturales y en la configuración de la naturaleza... de manera tan inteligente que su proceder se ha revelado la mayoría de las veces compatible con la conservación de la calidad ambiental.(10), aunque en el futuro, no obstante, haya aparecido en ellos en cierto feudalismo. Francisco de Paula o Francisco de Asís y sus religiosos no entendían la naturaleza en perspectiva utilitarista; para ellos era más bien objeto de alegría, admiración, oración y gratitud; en las criaturas contemplaban la presencia de Dios. Se produce un acercamiento, fraterno y amigable, a la naturaleza. No desean dominarla, ni transformarla, sino hermanase con ella. Un ejemplo es el Cántico a las criaturas de San Francisco de Asís. Lleno aún de mayor piedad al considerar el origen común de todas las cosas, daba a todas las criaturas, por humildes que fuesen, el dulce nombre de hermanas, pues sabía muy bien que todas tenían con él un mismo principio.(11). Estas tradiciones se han mantenido de una u otra forma entre los religiosos, pero también hemos caído con frecuencia en los desatinos ecológicos y en la insensibilidad propia de la era industrial. Una reflexión teológica sobre la vida consagrada tendría que subrayar que: a) la finalidad de la vocación, es también conseguir la re- (10)jDUBOS, Un Dios Interior, Barcelona 1986, p (11)jBUENAVENTURA, Leyenda de san Francisco, en san Francisco de Asís, Madrid 1961, p. 579.

8 320 BOLLETTINO UFFICIALE dención de la naturaleza y la reconciliación con ella; b) los rasgos que configuran toda forma de vida religiosa, deben ser un estilo y modo de comunión en orden a defender y liberar su integridad; c) la casa religiosa no es el único espacio vital, en que se desenvuelve la vida... debe ser lugar de armonía en comunión y de apertura con la naturaleza; d) la vida consagrada ha de preocuparse por defender la integridad de la creación y una forma adecuada de relacionarse con ella. CONSEJOS EVANGÉLICOS Y SU INTEGRACIÓN CON LA NATURALEZA La naturaleza no es exterior a nosotros, porque en nuestro cuerpo somos naturaleza. Somos su obra maestra. La naturaleza es nuestra y nosotros somos de ella: de la naturaleza nos alimentamos, recibimos el fluido de la vida; ella nos hace crecer; nos enferma y nos sana; en ella se disolverá nuestro cuerpo por la muerte; la tierra está sembrada de millones y millones de hombres y mujeres que ya murieron; es la madre tierra, la tumba tierra. Sentirse naturaleza es experimentar la grandeza de la vida y el misterio de la muerte. Ella está ahí pidiéndonos comunión, pues solo en armonía con ella conseguiremos ser nosotros mismos. En el universo sensible se prolonga nuestro cuerpo humano. No hay discontinuidad entre la carne del mundo y nuestra carne. El mundo es el cuerpo de la humanidad. Cada uno de los hombres somos un pequeño mundo que resume, condensa y recapitula los grados del ser creado. En el cuerpo humano la materia del mundo se hace consciente, libre. Existe un admirable desposorio entre la carne del hombre y el mundo. Establecer un hiato entre el propio cuerpo y el mundo, desconocer la misteriosa comunión que existe entre ambos, comporta un grave equilibrio para el mismo hombre y un empobrecimiento para la naturaleza. El cuerpo ha sido considerado por mucho tiempo, y de una manera especial en la era industrial, como un instrumento de trabajo. Ha habido algo así como una historia de anulación del cuerpo.(12). El cuerpo no es una realidad que el hombre posee, un objeto. El cuerpo que se vive en primera persona es la persona misma; el cuer- (12)jACQUAVIVA, In principio era il corpo, Roma 1977, p. 20.

9 DELL ORDINE DEI MINIMI 321 po es cuerpo, pero el cuerpo supera el cuerpo, es más que él mismo.(13). El hombre pos-moderno vuelve sobre sí, sobre su propia interioridad y ha escogido hacer de su cuerpo el único lugar de la aventura. La transformación ha de comenzar por el propio cuerpo. Pero dado que su cuerpo es un segmento de la construcción social de la realidad, cuerpo, sociedad y naturaleza se influyen mutuamente, formando una antropo-sistema. El planteamiento ecológico tiene una indudable repercusión en la comprensión de los consejos evangélicos. El propio cuerpo es el lugar de la aventura de la castidad. Ésta no es hostilidad, represión o anulación del cuerpo. Pero tampoco es narcisismo corporal. El cuerpo es naturaleza; y por eso, en él se experimentan las limitaciones naturales y actúa el pecado que ha infectado la misma naturaleza. El cuerpo no es realidad totalmente dada. El cuerpo debe ser educado. No basta un cuerpo-naturaleza; hay que pasar al cuerpo-cultura. Las sensaciones corporales deben ser asumidas por la espiritualidad. En el verdadero amor el alma envuelve al cuerpo (Nietzsche). La experiencia del carisma de castidad debe expresarse en el propio cuerpo. El cuerpo casto elude aparecer como un reclamo sexual: Afirmarse como una presencia personal es manifestarse como rostro, y no como sexo (Oliver Clement). La castidad se expresa en la nobleza del cuerpo, en el vestido, en las relaciones humanas... y significa unificación, pacificación, integridad de todo el ser. Hay castidad cuando la persona integra el eros, el dinamismo de su naturaleza. Abandonarse al movimiento ciego del eros es desintegrarse. Decía Merleau Ponty: ese espesor del cuerpo es el único medio que tengo para llegar al corazón de las cosas. Sólo a través de su cuerpo puede el hombre llegar al corazón del mundo. A través del cuerpo entra en relación con los demás cuerpos. Hay un estilo casto que define esa relación con el universo: es lo que llamaríamos la dimensión ecológica de la castidad. La castidad lleva a una relación con la naturaleza llena de compasión, respeto y veneración. No hay que olvidar que la vivencia de la castidad está estrechamente vinculada a la pobreza y a la obedien- (13)jF. FERGHANI, Il corpo vissuto, Milano 1977.

10 322 BOLLETTINO UFFICIALE cia evangélicas; y, por consiguiente, al establecimiento de una relación con la naturaleza marcada por la renuncia al afán de dominio, a la opresión y a la violencia. El tipo de relación con la naturaleza que Francisco de Paula vivió, sirve de orientación de la castidad planteada en clave ecológica. La abstinencia y el ayuno fueron entendidos por el Fundador como expresiones de su relación casta con la naturaleza.(14). Por la pobreza renunciamos a la posesión destructiva de las cosas. El pobre se acerca a la realidad de lo provisorio sin afán posesivo; no pretende hacer suyas las cosas, sino situarse junto a ellas para establecer una relación de mutua pertenencia. El pobre evangélico siente lo sacro de las cosas; lo admira, lo venera. El pobre de Paula creó una estrecha relación con la tierra, con el agua, con el fuego... en ellos siente la prolongación de la rebelión cuando siente y descubre que la naturaleza está siendo expoliada y depauperada. El religioso vive su pobreza en dimensión ecológica cuando aprende a respetar la naturaleza, a relacionarse con las criaturas no como cosas, sino como misterios. Abandona actitudes posesivas y ambiciosas para entrar en la gran comunión y armonía con la naturaleza. Siente en su corazón una herida, cuando contempla el derroche y la expoliación de la naturaleza y el consumismo frenético de la sociedad. La frugalidad, la sencillez, la austeridad indicadas por Francisco, se tórman signos de comunión con la naturaleza y gestos de armonía.(15). La atención a los pobres es una forma de defender la naturaleza humana; ella es la casa de todos y genera recursos para todos. La pobreza y el hambre son expresiones antinaturales. También la obediencia ha de ser contemplada en este perspectiva. El mandato del Creador sobre el dominio de la naturaleza, lo hemos convertido en tiranía sobre las criaturas. Si por obediencia evangélica renunciamos al autoservicio, el poder que esclaviza, también por ella nos convertimos en cultivadores de la creación, en administradores de la naturaleza. El trabajo es una forma de servicio creador, pero frecuentemente quedamos subyugados por él. Reduciamos al señorío (14)jConf. IV Reg. VII. (15)jConf. IV Reg. VI.

11 DELL ORDINE DEI MINIMI 323 de las cosas, pero también nos convertimos en dependientes de ellas; son muchas las formas de esta dependencia (materialismo, drogadicción, alcoholismo, consumismo...). El religioso debe mantener su señorío liberador y abandono en Dios, como indica Francisco de Paula.(16), para conseguir su libertad y práctica de la obediencia. La obediencia nos hace servidores de Dios en el servicio a la naturaleza para que todos los seres den gloria a Dios y le hace sensible, ante la amenaza ecológica y la conversión. La recuperación de la sensibilidad ecológica es uno de los desafíos que nos traen los signos de los tiempos y una de las dimensiones que han de definir nuestra identidad. Por el carisma penitencial, y más concretamente por la vida cuaresmal, no sólo reta el desenfreno materialista del consumo y de la opulencia, factores destructivos del sistema ecológico, sino que por medio de la ascesis reparadora y por la conversión nos descubre el verdadero sentido y el valor de la misma naturaleza, creando gérmenes de nuevas esperanzas.(17) capaces de crear una nueva mentalidad en relación a toda la creación. FRANCISCO Y LA NATURALEZA Francisco, terminado el año dedicado al Señor en el convento de san Marcos Argentado, en 1430, acompañado de sus padres peregrina a Asís y Roma para visitar los santos lugares(18). En su peregrinación visitó ermitas y monasterios, para aprender las virtudes de aquellos monjes.(19). Finalizada la peregrinación regresa con sus padres a Paula. Durante el viaje Francisco había meditado seriamente las experiencias vividas y decide manifestar a sus padres el deseo de vivir como eremita. Así, habiendo decidido abrazar este tipo de vida eremítica se reti- (16)jConf. I Reg. VI. (17)jRI n. 82. (18)jAnón. III, 4. (19)jId. Qué ermitas o monasterios Francisco visitó? Según una constante tradición difundida en la Orden el autor seguramente alude al antiguo eremitorio de Monteluco, sobre Espoleto, llamado de san Julián, mártir, fundado según se cree, por el abad san Isaac en el año 528. También es probable se refiera al monasterio de los benedictinos de Montecasino.

12 324 BOLLETTINO UFFICIALE ra a un campo, posesión de su padre, que distaba de Paula casi media legua.(20). Francisco no entra en la ciudad, se dirige directamente al desierto e inicia así una nueva etapa de su vida.(21). Hallando allí una azada apta para cavar la tierra hizo una pequeña choza o tugurio, suficiente para recoger su cuerpecillo.(22). Inicia, así, su vida eremítica viviendo en contacto directo con la naturaleza. Allí se dedica a la oración y la contemplación, aprende a trabajar, orar y hacer penitencia. Deja el mundo para iniciar un itinerario que le conduce a la plenitud del Reino de Dios. Allí quiere vivir el evangelio de la penitencia. Itinerario iniciado con espíritu nuevo, dispuesto para entender y vivir el sentido y el valor de la voluntad del Creador, a la luz de la fe. En estos años de eremitismo más absoluto Francisco aprende a trabajar la tierra y a identificarse con ella. Toma contacto con ella y sobre ella duerme. Sus compañeros son las herramientas de trabajo, los animales que saltan por la montaña, los pájaros que con sus cantos le despiertan y alegran el día, las aguas del Isca que corren hacia el mar y la exuberante vegetación del lugar. Vive descalzo, mal vestido y se alimenta exclusivamente de lo que la tierra y su trabajo producen (legumbres, hortalizas, verduras, hierbas y raíces)(23). Francisco vive un eremitismo insólito, pero convincente. Vive con sencillez el estilo campesino. Busca lo esencial. El mismo estilo que vivirá toda su vida, tanto en Italia como en Francia. Francisco en la construcción de su hábitat, una choza, nos revela un fuerte apego al mundo de la tierra y del trabajo. Escoge lugares inaccesibles, al margen del mundo, se industria y cultiva su pequeño huerto.(24). El mismo P. Barbier, testigo 38 del Proceso de Tours, dice que Francisco, al amanecer escuchaba la santa misa y se iba al huerto con sus herramientas y trabajaba excavando la tierra y cuando se cansaba se retiraba a un pequeño tugurio o cabaña, escondida entre los sau- (20)jAnón. III, 1. (21)jCPC t. 6. (22)jAnón. III, 1. (23)jCPC t. 6. (24)jId. t. 5.

13 DELL ORDINE DEI MINIMI 325 ces, donde descansaba. El mismo Padre subraya que en Tours le llevaban para comer un poco de pan, habas, guisantes, hierbas y algunas raíces que el mismo Francisco se aliñaba, tal como había aprendido en su infancia. Si por ecología o mundo de la naturaleza se entiende que el hombre es el centro de la creación y la recuperación de la relación hombre-naturaleza-ambiente, podemos decir con fuerza que el eremitismo es la forma más elevada de vida social, pues ofrece la condición ideal para establecer una vida íntima con Dios y alcanzar la plena libertad. La secuela de Cristo lleva a una progresiva separación de las cosas del mundo. Tal separación y la conciencia de la vanidad del mundo no nacen de la debilidad del ser humano, sino de la fe en el primado de Dios. Francisco rodeado de la naturaleza y alejado del mundo banal emprende este camino. La naturaleza le conduce a Dios y a la relación más pura con Él mediante la fe. Pero, cuál es la relación de Francisco con la naturaleza? La relación de Francisco con los elementos de la naturaleza es directa, éstos le obedecen restaurando la jerarquía de valores rota por el pecado. Obedecen por la fuerza y pureza de su fe. Bien podemos, entonces, creer en las palabras del Anónimo contemporáneo cuando dice: Si queréis contemplar la conducta impregnada de virtudes y las obras prodigiosas del hombre de Dios, observaréis cómo todos los elementos de la naturaleza le obedecían y le servían.(25). Todo esto nos hace comprender mejor la relación entre la creación y Francisco, resultando verdaderas sus palabras: A aquellos que sirven a Dios con la debida perfección y observan sus mandatos todas las criaturas le obedecen.(26). O también: Éste fuego para qué fue creado sino para que preste obediencia al hombre?.(27). Es el hombre de fe que tiene puestas en Dios todas sus esperanzas, que le son revelados los misterios. Es la fe la que realiza el milagro o la curación, no los elementos naturales por mucha virtud que tengan. Francisco, con sus gestos extraordinarios no hace otra cosa que anunciar la presencia del Reino, tal como hizo Jesús. (25)jXV, 3. (26)jCPC t.6. (27)jIbidem.

14 326 BOLLETTINO UFFICIALE Llama especialmente la atención la relación de dominio que Francisco tuvo con el fuego. El fuego, es elemento vital y destructor al mismo tiempo. Éste como dócil criatura le obedece y se pone a su servicio. Muchos son los episodios relacionados con el fuego. Citaremos algunos: Mientras el hermano Francisco construía el monasterio de Paterno, llegó al pueblo para predicar un fraile de la Orden de los Menores, de nombre fray Antonio Scozzetta. Éste con palabras irreprochables, mientras predicaba, censuraba y denostaba la vida y las maneras del hermano Francisco. Un día, habiendo ido a ver al hermano Francisco, estando ambos juntos al fuego, fray Antonio empezó a descalificar la vida de Francisco. Éste sin decir nada, alargó las manos al fuego y se las llenó de brasas encendidas, y volviéndose a fray Antonio, mientras mantenía las brasas en sus manos durante un buen rato, dijo: Por caridad, caliéntese. Viendo fray Antonio aquel milagro, cayó de rodillas en el suelo y, venerandolo como santo, quiso besarle los pies.(28). Bernardino Pugliano, de Paterno, cuenta que un día él con su maestro encendieron fuego en el bosque para sembrar después allí. El fuego avanzaba con gran vehemencia hacia unos maderos que el hermano Francisco había hecho cortar para el convento, pues estaban muy cerca del bosque donde empezó el fuego. Viendo Francisco que las llamas se dirigían hacia arriba, dijo: Fuego, por caridad, quema lo que es tuyo, pero no te lleves lo nuestro!. Dichas estas palabras, sin ayuda de nadie, el fuego calmó de pronto su furia, e incluso retrocedió.(29). Deseando el hermano Francisco empezar a construir el edificio del monasterio de Paula, mandó levantar una calera para cocer la cal. Pero estando el horno cargado de piedras y encendido con fuego se caía, viendo (los trabajadores) que no podían ellos solos evitar el derrumbe del horno, llamaron al hermano Francisco, diciendo: Padre, venga, porque la calera se derrumba. Acudiendo al lugar dijo a los operarios que fueran a comer, de modo que los despidió quedándose solo. Al volver encontraron a Francisco limpiándose las manos y el horno totalmente reparado, como si nunca hubiera estado roto.(30). (28)jCPC t. 64. (29)jId. t. 97. (30)jId. tt. 6, 17, 18, 25; CPT t. 53.

15 DELL ORDINE DEI MINIMI 327 El fuego está íntimamente relacionado con la vida de Francisco. Lo coge con sus manos, mantiene brasas encendidas.(31), hace hervir el agua con la lumbre apagada.(32), prende la lámpara, las velas sin fuego alguno.(33), apaga incendios.(34), mete sus manos en el aceite y en agua hirviendo sin sufrir daño alguno.(35), coge con sus manos piedras incandescentes sin sufrir quemadura alguna.(36). Francisco habla con los elementos de la naturaleza y estos le obedecen. Es significativo cuanto refiere el testigo 74 del CPC, Raucio Parisi, de Paterno: Al precipitarse un peñasco por unos riscos imponentes hacia el río y, siendo completamente imposible detenerlo, el hermano Francisco, le dijo: Hermana mía, a dónde vas?. Y la piedra se detuvo al instante en una esquina y allí se quedó. Consolida muros(37), detiene rocas, tal como narra el Pedro Genovese, maestro de obras. Éste se hallaba en cierta ocasión con otros operarios trabajando en el monasterio que se construía donde había un precipicio, en el que una roca de más de tres quintales, se había desprendido. El hermano Francisco, viendo que se venía abajo y temiendo el grave daño que podía causar a los que se hallaban debajo, hizo la señal de la cruz, invocando el nombre de Jesucristo y al instante se paró la piedra en el mismo precipicio y no avanzó ni un paso más.(38). Rompe y desplaza grandes piedras útiles para la construcción.(39), carga o hace cargar a los enfermos grandes vigas y gruesos troncos aligerando su peso.(40). Es la fuerza de la fe que supera los límites humanos y ritmos de la naturaleza para ponerse al servicio del hombre. La naturaleza inerte le obedece. Dios actúa a través de ella por la fuerza de la fe y de la oración de Francisco. (31)jId. tt. 6 5, 7, 22, 64; Anón. VI, 4; PA, t. 8. (32)jId. tt. 6, 60. (33)jId. tt. 7, 8. (34)jId. t. 25. (35)jAnón. VI, 2,3. (36)jCPC tt. 35, 86. (37)jCPC t. 7. (38)jId. t. 14. (39)jId. tt. 14, 57, 58, 68, 45, 74, 38. (40)jId. tt. 31, 57, 74, 93, 16, 26, 31, 38, 48, 17, 59, 61, 70.

16 328 BOLLETTINO UFFICIALE En nombre y por fuerza de ésta misma fe calma tempestades marinas.(41). Domina las aguas y navega sobre ellas, como lo hizo atravesando el estrecho de Messina, en Sicilia, tal como narra el testigo 22 del Proceso Cálabro.(42). Francisco, a pesar de su opción eremítica y solitaria no se aparta de la convivencia de los hombres, Siente sus necesidades y acude en su auxilio. Siente especial predilección por los pobres, los inválidos, los enfermos, por las mujeres en trances de parto. Ama y defiende el don de la vida y de la salud. Sabe que la naturaleza humana está herida por el pecado, la enfermedad es una consecuencia. Esta altera el ritmo de la vida, la empobrece y desgasta. Por eso, antes de cualquier milagro o curación Francisco exhorta, corrige, alerta y da esperanza. Sus principales exhortaciones eran: Tener una profunda fe en Dios.(43), cumplir las obligaciones del propio estado.(44), vivir cristianamente.(45), vivir en el temor del Señor.(46), cumplir los manda- (41)jAnón. XV, 1, 13, 36; PA 11. (42)j Encontrándose cerca de Catona, el beato Padre, dijo a un cierto (hombre) de nombre Pedro Colosa, patrón de una cierta embarcación o barca que transportaba maderas (tablas) para uso de los barriles de desalar los peces (el pescado), que por caridad lo llevase hasta Messina, ciudad de Sicilia. Y Pedro Colosa le dijo: págame, oh fraile, y yo te llevaré. El Padre dijo: Por caridad, llévame. Y por segunda vez Pedro respondió: págame y te llevaré. Y nuevamente el Padre dijo: Esperadme aquí. Y alejándose de ellos, como a un tiro de piedra, rezó, miró hacia el cielo e hizo la señal de la Cruz sobre el mar con un cierto socio suyo y así, de la misma forma que había hecho el camino por el continente, así pasó el estrecho del mar. Dicho Pedro Colosa, acompañado de su padre, quedaron estupefactos y admirados de la virtud de tan gran varón. El padre y el compañero del testigo volvieron a Burrello y comieron de aquel pan (que Francisco llevaba para el viaje) durante dos días. Esta es la verdad del relato contado por el padre del mismo testigo: Y con frecuencia, estas palabras antes dichas, se las dijo la mujer de Roberto Reviglio, que de la misma manera narraron el milagro, antes de morir (Société des Bollandistes, Acta Sanctorum Aprillis, collecta, disgesta, illustrata a Godefrido Heuschenio et Daniele Paperbrochio, S.J., Antuerpiae apud Micchaelem Cnobarum, Anno MDCLXXV, Processus Calabricus, tomus I, p. 169, t. 22). (43)jTen fe en Dios (CPC t. 41). Anda, por caridad, y ten fe en el Señor (CPC t. 84). Te ha curado la buena fe (CPC t. 84). Ten fe en Dios y conseguirás la gracia (CPC t. 5). Conf. CPC tt. 5, 32, 49-50, 71, 75, 21-22, 51, 79, 102, 44, 68, 87, 29, 30, 43. (44)jHas sido un mal hijo y has tenido discusiones con tu madre, procura no hacerlo más (CPC t. 17). Vuelve a tu casa y haz el bien a tu padre y no desprecies las enseñanzas de tu madre (Prov. 1, 8). Conf. CPC tt. 2, 4-5, 10, 17, 20, 29, 32, 41, 49-50, 57, 62, 72, 74, 83, 85; CPT t. 42. (45)jLe exhortó a servir correctamente al Señor (CPC t. 63). (46)jTened epecial temor, haciendo esto encontrarás grandes ventajas, tanto espirituales como materiales (CPC t. 44). Conf. CPC tt. 1-3, 8, 10, 16, 18, 21-23, 27, 30, 38, 41, 43-45, 67, 72; CPT tt

17 DELL ORDINE DEI MINIMI 329 mientos y preceptos de Dios y de la Iglesia.(47), practicar la virtud.(48), corregir los malos hábitos y costumbres.(49), cumplir los deberes matrimoniales.(50), amar y servir al Señor honrada y honestamente.(51), hacer buenas obras.(52), orar con perseverancia.(53), confiar en Dios.(54), pedir perdón y confesar los pecados.(55), restituir lo robado.(56), aceptar y cumplir la voluntad de Dios.(57), administrar la justicia.(58). Si consideramos los elementos naturales que Francisco usa, éstos son numerosísimos. La naturaleza presta sus servicios animada por la fe y oración de Francisco. El testigo 6 del CPC nos revela el secreto de Francisco en el dominio de dichos elementos naturales: Francisco hablando con un sacerdote forastero, ultramontano, trajo a colación una virtud de cierta hierba. El sacerdote, incrédulo, lo puso en duda replicándole: Y cómo sabe usted que esta hierba posee tal virtud?. A lo que respondió Francisco; Y no sabe usted que a aquellos que sirven íntegramente a Dios y observan los mandamientos las mismas hierbas manifiestan sus virtudes?. Y así conversando acompañó al sacerdote hasta la cocina en donde Francisco tomó unas brasas de fuego encendidas y las apretó fuertemente entre sus manos, mientras decía al presbítero: Este fuego, para qué fue creado sino para que prestara obediencia al (47)jObserva los preceptos del decálogo (CPT t.30). La exhortaba a vivir bien y a observar los preceptos del decálogo (CPT t. 21). Conf. CPT n. 21, 25-26, 30, 33, 38, 49-50; CPC tt. 5, 51, 71. (48)jApartaos del odio y del rencor (I Reg. 1, 1). Conf. CPC t. 67. (49)jCPT t. 14; CPC t. 67. (50)jLleven los hijos por el buen camino (CPT t. 18). Conf. CPT tt. 19, 21, 30, 29, 32, 45-46, 52, 57. (51)jCPT tt. 2-3, 12-13, 16-18, 20-21, 25-26, 32, 43-47, 52, 55. (52)jCPC tt 4, 29, 57, 32, 64. (53)jDada a Dios un servicio devoto (CPT t. 42). Conf. CPT tt. 2, 13, 14, 18; CPC tt. 2, 36, (54)jCPC tt.9, 11, 32, 63. (55)jVete, barre tu casa, es decir, tú conciencia y sé buen cristiano (CPC t. 5). Decía a los pecadores: purificad vuestra conciencia y desistid de tales y tales pecados (Proc. Col. Epist. Alt. Acta, 137). Conf. CPC tt. 5, 32, 49, 50, 87, 29, 17. (56)jCPC tt. 4, 29, 57, 32, 64. (57)jTen paciencia, Dios lo ha querido junto a Él (CPC t. 33)... Dios lo quiere consigo (CPC t. 32). Conf. 33, 64, 69, 92, 29. (58)jDi a Luís que sea buen cristiano y que trate de administrar bien la justicia (CPC t. 4). Conf. CPC t. 4.

18 330 BOLLETTINO UFFICIALE hombre?. Y teniéndolo en sus manos un rato, las depositó luego donde estaba antes. La naturaleza ofrece sus productos naturales para la intervención maravillosa de Dios que adviene a través de la fe y la oración. Este es el secreto de Francisco. No era un sistema de curación que tenía efectos benéficos por los elementos usados: presupone necesariamente la fe. Francisco en su sistema de curaciones podía conocer los efectos de ciertas hierbas, pero no tenía un conocimiento científico, ni era un doctor en este ramo de la ciencia. No era el conocimiento de los elementos, sino la fe que los anima y los transforma para que actúen. En efecto, los mismos elementos que Francisco usaba, eran usados por otros médicos o por los mismos enfermos en circunstancias posteriores, y no producían el efecto deseado. Más de una vez, los médicos fueron contrarios a sus recetas. Es significativo el testimonio del testigo n. 4 del CPC: El Ilustrísimo Señor, Luís Paladinis de Lecie enfermó. Su dolencia se prolongó durante treinta y tres días, e intervinieron tres médicos en su tratamiento decidieron dar curso libre a la naturaleza y no prescribir más medicinas; esta fue, pues, su conclusión. Al día siguiente Dña. Caterinella, esposa de D. Luís, mandó un criado a Paterno donde se hallaba Francisco para pedirle en su nombre que en sus oraciones suplicara al buen Dios la gracia de la salud de D. Luís. El hermano Francisco le había ordenado que tostaran dos rebanadas de pan al fuego, que las mojaran después con vinagre y que luego les echaran un poco de pimienta, canela, especias de clavo y jengibre molidos y se los aplicaran sobre el estómago y el dorso. Al oír esto, Dña Caterinella, mandó llamar a los médicos para saber su opinión acerca de aquel remedio. Uno de ellos dijo: Estamos aquí tres médicos que haríamos nueva la naturaleza, y este ignorante propone estas medicinas. En consecuencia no se hizo nada... días después, el testigo encontró de nuevo a Francisco contrariado, y éste le dijo sin más: Ellos no quisieron hacer lo yo que les indiqué, por eso quien no tiene fe menos puede alcanzar la gracia. Anda, vuélvete con Dios y manda hacer lo que ordené; y que tenga fe en Dios, que así conseguirán la gracia. Días después se incorporó del lecho, pidió de comer y quedó curado. Caso parecido sucedió con la reina Ana, duquesa de Bretaña. Enfermó tan gravemente que los médicos no podían curarla. Se enco-

19 DELL ORDINE DEI MINIMI 331 mendó a las oraciones del buen Padre, quien le envió tres manzanas. Los médicos prohibieron a la Reina que se las comiera, pues teniendo en cuenta la debilidad de su estómago, si así lo hiciera, correría el peligro de muerte segura. Pero la ilustre enferma, llena de fe, dijo que se las comería y que no le harían daño, ya que se lo mandaba el buen Padre. Se las comió y al instante se sintió completamente curada(59). Francisco, en varias ocasiones curó heridas y enfermedades que los médicos no habían sido capaces de curar, o no querían tratar la enfermedad, o les indicaba con precisión el lugar del cuerpo en que debían intervenir.(60). En sus recetas, Francisco usa diversos elementos naturales, como: hierbas, raíces, frutas, especias, polvo de hojas, legumbres, pan, caldos, velas, vino, aceite, vinagre, miel, sal, agua, paños de lino o algodón, etc..(61). Si numerosos son los elementos proporcionados por la naturaleza, también lo son las enfermedades y dolencias que Francisco cura.(62). (59)jAnón. XIII, 11. (60)jCPC t. 22: No quiero tratar esta enfermedad; t. 29: No quiso intentar la curación... extirparlo es peligroso; t. 70: El doctor al verle no quiso medicarle ya que se trataba de una herida mortal y que no ofrecía ninguna esperanza de curación; t. 88: Desahuciada por los médicos... le exhortó a que recurriera al hermano Francisco. (61)jUña de caballo (CPC tt. 1-2), filidrila (nace en el tronco de la encina) (CPC t. 4), cercimita (CPC tt. 7-8), tuffa (CPC t. 10), ajenjo o hierba blanca (CPC tt. 27, 76), centauria (nace de la cal) (CPC tt. 69, 30), nepita o menta silvestre (CPC tt. 34, 94, 44, 84), ortigas (CPC 36), Trefa o trufa (CPC t. 45), caña (CPC t. 66), beta (CPC t. 69), trébol (CPC t. 10). Higos (CPC t. 101), higos secos (CPC t. 26), ciruelas (CPC tt. 41, 80), manzanas (CPC tt. 41, 93; Anón. XIII, 11), melón (CPC t. 62), uvas pasas (CPC t. 76), fresas (CPC t. 88), sandía (CPC t. 99), peras (Anón. VI, 4), naranjas (PA, 8-9). Raíces (CPC tt. 38, 40, 65, 67, 75, 37). Vino (CPC t. 44), aceite (CPC tt. 73, 82, 89, 84, 29), vinagre (CPC t. 4), sal (CPC tt. 20, 82, 91), miel, (Anón. VI, 4), alumbre (especie de sal) (CPC t. 91). Hojas de castaño (CPC t. 74), médula de saúco (CPC t. 3), rama de retama (CPC t. 94), jengibre (CPC t. 4), canela (CPC t. 4), pimienta (CPC t. 4), clavo (CPC t. 4), goma de cerezo (CPC t. 44). Polvo de hojas, hierbas o raíces (CPC 1-2, 12, 22, 32, 38, 39, 46, 47, 68, 70, 74, 77; Anón. IX, 14). Hojas hervidas, jugos, caldos de hojas o de pescado (CPC 6, 12, 45, 7, 92; Anón. XIV). Habas (CPC t. 6), garbanzos (CPC tt. 4, 42). Agua normal (CPC 7, 70, 90), hervida (CPC t. 7), agua rosada (CPC t. 7), agua bendita (CPC tt. 3, 26, 36, 78, 98), agua y ceniza (CPC tt. 11, 67). Tortas de pan, pan (CPC tt. 9, 32, 41, 73, 2, 38, 65, 67, 4, 7, 95), pan tostado (CPC 4, 102, 7), bizcochos (PA, 8-9). Ungüentos (CPC tt. 7, 30), emplastos (CPC tt. 12, 76), unciones y lociones (CPC tt. 5, 23). Paños de lino y cáñamo, vendas de algodón (CPC tt. 70, 20, 31, 40, 43, 47, 29, 63; CPT t. 29) velas (CPC tt. 10, 12, 13, 18, 21, 24-26). (62)jLlagas (CPC tt. 1-2, 93), lepra (CPC 2, 47, 67, 70; Anón. VIII, 8, XV, 8), Roturas de manos, pies, rodillas, brazos, (CPC tt. 2, 3, 5, 7-8, 11-12, 14, 16-17, 22, 33, 36, 39, 44, 46, 70,

20 332 BOLLETTINO UFFICIALE Todo esto nos ayuda a comprender mejor la estrecha relación de amor y de respeto que hay entre Francisco y la creación. Francisco, para los hombres de su tiempo llevados por el humanismo que proponía un modelo de vida sin alma aparece como el hombre nuevo, temido por quién no le conocía, amado por los simples y humildes, austero consigo mismo, pero sincero y abierto con los otros, que les propone de nuevo y de forma diferente el evangelio, vivido en la oración, en la penitencia y en el trabajo. Precisamente por eso recurrían a él para pedirle, incluso, curaciones insólitas y poco habituales, como aquella del buey, narrada por el testigo 10 del Proceso de Cosenza, o la resurrección del corderillo.(63) y de los peces.(64), la salvación del cervatillo.(65), o ahuyentar las avispas para que no hiciesen daño alguno.(66). Francisco domina los tres reinos de la naturaleza (mineral, vegetal y animal). Estos no son gestos o acciones casuales o trucos espectaculares, sino signos de un mundo nuevo, donde Francisco consigue impresionar y reconducir a los hombres al encuentro con Dios mediante la fe 73, 81, 85, 89, 100), Dolencias y golpes en la cabeza (CPC tt. 3, 7, 30, 45, 70, 81), sordo-mudos (CPC tt. 2, 6, 13, 38, 54-55; Anón. XI, 3), ciegos (CPC tt. 17, 23), dolores de espalda (CPC tt. 23, 69, 84), cáncer (CPC tt. 30, 32, 91), garganta (CPC tt. 29, 76; CPT tt. 22, 29), paperas (CPC t. 46), dolores de boca, muelas y dientes (CPC tt. 7-8, 40, 57, 78, 82), apoplejías (CPC t. 43), fiebres (CPC tt. 4, 67, 84, 92; CPT tt. 6, 10-11, 27), parálisis (CPC tt. 2, 36, 53, 67, 74; Anón. XV, 10, 17), quemaduras (CPC t. 6; Anón. X, 4), vista (CPC tt. 8, 10, 20, 25, 27, 31, 43, 45, 47, 68, 78, 91, 98; PC 63, 23), riñones y columna (CPC tt. 21, 23, 73, 88), posesos y epilépticos (CPC tt. 14, 26, 70, 72, 79, 83; Anón. XI, 1-2, XIV, 13, VIII, 5, 28, 42), dolores de estómago (CPC t. 90; CPT tt. 24, 31), pleura (CPC t. 94; CPT t. 11), tuberculosis (CPT tt ), infecciones (CPC t. 1), afonías (CPC t. 2), ciática (CPC t. 11), úlceras (CPC tt. 51, 65; CPT t. 42), intestinos (CPC t. 80), tumores (CPC t. 94), cólicos (CPT t. 17), reúmas (PT t. 23), fístulas (CPT t. 29), mordeduras de serpiente (Anón. IX, 6-7), mordeduras de animales e insectos (CPC 44, 56, 94, 91; Anón. IX, 6-7), partos y embarazos (CPC tt. 4, 8, 11; CPT 10-12, 14, 17, 21, 4, 10, 13, 14, 17, 20, 34; Anón. IX, 2-5, XIII, 10, 15, XIV, 8, XV, 7, 13), resurrecciones (PC 63-64; Anón. XI, 5-6, X-6, XV, 11), peligros de muerte (CPC tt. 99, 21, 28, 41, 43, 75, 87-88). (63)jCPC t. 58: Don Juan Francisco, de san Lucido... habiendo ido un día a un pueblecito, llamado Fiumefreddo, le regalaron un cordero que montó detrás de la grupa del caballo... durante el viaje el corderillo se murió, y él empezó a pensar y decir para sí: Cuanto me gustaría ver ahora si el hermano Francisco haría este milagro: que reviviera este corderillo. Dando vueltas a estos pensamientos y habiendo avanzado una milla, el cordero revivió y empezó a balar llevándolo vivo a casa. (64)jCPC tt , 34; Anón. VI, 1. (65)jAnón. V, 3. (66)jId. V, 6.

21 DELL ORDINE DEI MINIMI 333 y la conversión de vida. Son signos de la presencia del Reino que hablan de Dios a los hombres. Se podría objetar diciendo que Francisco vivía en un mundo atrasado y arcaico, al margen de la cultura, por lo que rápidamente se recurría a lo milagroso, o en cualquier intervención se veía un acto prodigioso. Sin embargo, Francisco tenía su forma de actuar en la que apoyó siempre su vida de tal manera que los problemas sociales o de salud que resolvía, lo hacia evangélicamente y con toda naturalidad, pues el Señor le había concedido el señorío o dominio sobre la obra de la creación. ESPIRITUALIDAD MÍNIMA Y ECOLOGÍA La espiritualidad Mínima se caracteriza fundamentalmente por el sentido y significado de la penitencia y de la conversión. Su riqueza espiritual y carismática se adapta a todas las circunstancias y situaciones del hombre y de la sociedad. El problema ecológico y el debido respeto a la naturaleza creada por Dios puede ser muy bien iluminados por los contenidos de la espiritualidad Mínima. Es verdad que nuestros sextos constitucionales y de espiritualidad no tratan de forma específica el problema ecológico, ni podían hacerlo, pero nos dan indicaciones y elementos importantes que pueden ser aplicados, tanto más si pensamos que el elemento activo que provoca el disfuncionamiento del sistema ecológico es el hombre. Es el hombre que ha proyectado en el tiempo y en el espacio el desequilibrio ecológico. Si el ambiente en que vivimos ha degenerado es porque el hombre lo ha provocado. El hombre tiene una deuda milenaria con la naturaleza al hacerla receptáculo de sus propios desechos e instrumento de sus propias exigencias, sin pensar en la posibilidad, hoy realidad, de una alteración tan radical que la naturaleza está sufriendo, poniendo, incluso, en peligro su misma sobrevivencia. La globalización del modelo cultural y económico, subyacente, al progreso científico, no piensa como se haya podido llegar a perpetrar esta opresión indiscriminada del ambiente. El hombre, dice Husserl, en el pasado se confrontaba con la naturaleza en una posición de subordinación contemplativa, ahora encuentra en el método matemáticoexperimental el instrumento para dominarla, reduciéndola a una mera reserva de energía a explotar y manipular sin límites.

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