Publicación de arte, cultura y LUNA. sociedad. Crédito/ Alicia León. Tercera Semana Nov No. 173


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1 Crédito/ Alicia León. LA Publicación de arte, cultura y LUNA sociedad Tercera Semana Nov No. 173

2 Vivos nos llevan Los encapuchados o Juan Carlos Barreto Estrada el caballo de Troya mediático * El relato de los encapuchados es un caballo de Troya mediático, es decir, un engaño destructivo que tiene como propósito plantar la semilla de la división; fracturar, desmovilizar, criminalizar la protesta, y justificar una eventual represión de Estado. Arsinoé Orihuela/ Colectivo La digna voz L Alvarado. 2 Los mataron. Los llevaron al cuarto más oscuro y más lejano de la tierra. Los dejaron desnudos como ranas y los sepultaron en la orilla o en el fondo del río. Quisieron cortarles la lengua pero estalló el canto de miles de aves y cuchillos celestes. Quemaron sus cuerpos y purificaron la causa del odio y se condenaron. Algo horrible hicieron porque andan mudos y palean el campo para no escuchar nada cuando se levantan nuestros muertos. Ellos han fragmentado todos los kilómetros cuadrados de la patria, nos han hecho pobres en todos los sentidos, escépticos. Ellos son todos ellos y nosotros somos los desaparecidos, las muertas de Chihuahua y Ecatepec, los olvidados por su color y lengua, los hombres y mujeres que intentamos la vida bajo un cielo hostil. Mientras tanto ellos hablan al vacío y se miran siempre y sólo ellos. Los han convertido en polvo y no vuelven. Los amordazaron y otras voces encendieron. Los tendieron y alimentaron pies ajenos. Ya no estamos de rodillas ni hablamos a susurros. Ellos, ellos pintaron de sangre la paciencia, le dieron temple a nuestros puños, coraje a la rebeldía, razón a toda exigencia. Dicen que en Guerrero brota fuego, y se extiende. o que tenemos en México es un Estado comprometido con acciones abiertamente ilegales. La fuente predominante de las violencias (en plural) es justamente esa condición delincuencial del Estado o narcoestado. El volumen de violencias que engendra este ordenamiento político es extraordinario e inenarrable. Y son esas violencias las que deben ocupar el análisis y la censura radical de la prensa y la población civil. No porque se trate llanamente de un ejercicio de violencia, sino porque se trata de una violencia efectuada en contra de la totalidad de la población, y con fines políticos inconfesables. Precisamente este es el tema que nos interesa tocar, en atención a una generalizada confusión que priva en la opinión pública, a todas luces inducida desde los centros del poder. Muy oportunistamente se trata de desviar la condena ciudadana de esa violencia que acá denominamos violencia objetiva o matriz, que es constitutiva al poder, para dirigirla hacia esas otras violencias subjetivas que a menudo responden o bien a una manifestación de rabia legítima, o bien a un método de lucha beligerante cuya larga tradición cosecha no pocos éxitos. La narrativa del encapuchado o vestido de negro o anarquista sigue esta tesitura de contaminación de la percepción ciudadana, con el fin de canalizar la opinión hacia dominios ideológicos rentables para los poderes constituidos. Por añadidura, esta obstinada concentración de la prensa oficial en las acciones de los conocidos bloques negros tiene como propósito provocar una ruptura o división al interior de la movilización ciudadana. La gente teme que la acusación de violencia, frecuentemente endosada a los anarquistas, se haga extensiva a la generalidad de las protestas, y por consiguiente la reserva moral de éstas se vea significativamente disminuida, abriendo las puertas a la represión de los agentes estatales. Este temor, nutrido con especial frenesí, conduce a la fractura de la sociedad en lucha. Pocos están dispuestos a meter las manos al fuego por estos grupos disidentes. Esta desconfianza o repudio se traduce en distanciamiento de los sectores más inclinados por el pacifismo. Y es esta dilución a la que apuestan los gobiernos para desarticular la protesta, con el aditamento de la represión clandestina y selectiva. Para situarnos en un terreno conceptual más o menos común, cabe definir a la violencia, en una acepción elemental, como un ejercicio intencional de la fuerza (física o mental) por un sujeto individual o colectivo, contra otro, también individual o colectivo, para infligir perjuicios o imponer una voluntad. Acá se advierte el carácter instrumental de la violencia: la violencia no es un fin en sí mismo; la violencia es un medio al servicio de un fin. La censura a las acciones beligerantes olvida que la violencia no es indeseable por sí sola. El cuestionamiento debe estar dirigido a los fines que persigue la violencia. No es equiparable el uso de la violencia contra personas (máxime en una relación de poder tan canallescamente desigual) con los actos violentos (nótese el entrecomillado) cuyo blanco son los símbolos del poder político. (Glosa marginal: por una sencilla falta de correlatividad, es insostenible la trillada aseveración de que el fuego no se combate con fuego ). No se puede descalificar o avalar una acción en abstracto. Es preciso valorarla a la luz de un proceso de lucha, en estrecha relación con los objetivos de un movimiento. Censurar un hecho o acto por lo que parece, y no por lo que significa en una coyuntura concreta, es reproducir el prejuicio o ardid discursivo del poder. Es falso que la presencia de encapuchados aumenta la probabilidad de infiltración de los agentes del Estado. En los movimientos pacifistas no faltan nunca los infiltrados, que se ocupan de llevar la protesta hacia escenarios de nula efectividad política. También es falsa la disyuntiva lucha pacífica-lucha violenta. El pacifismo puede ser violento en su impacto institucional, provocando una ruptura de los procedimientos rutinarios. Y la violencia puede ser pacifista cuando consigue dirimir un conflicto y restablecer una paz social- mente deseable. La cuestión reside en valorar el uso de un método u otro en función de los fines que persigue. No es accidental que la violencia requiera siempre de una justificación: esa justificación es el fin; la violencia es sólo el medio. En este sentido, es preciso evitar las discusiones infértiles sostenidas en asideros prejuiciosos. Ignorar los relatos de la prensa tradicional es un imperativo ciudadano categórico. Es allí donde se incuba la tergiversación de la realidad, y el germen de la desmovilización social. La siguiente secuencia de titulares da cuenta de este artificio: Encapuchados bloquean Insurgentes sur en protesta por desaparecidos ; Encapuchados exigen liberación de presos políticos; bloquean Tlalpan ; Encapuchados prenden fuego a unidad de Metrobús frente a CU ; Encapuchados vandalizan Insurgentes ; Toman encapuchados estaciones de radio en Chilpancingo ; Jóvenes encapuchados bloquean las instalaciones de la preparatoria ; Encapuchados rociaron gasolina e incendiaron la puerta de Palacio de Gobierno. Para abordar la pertinencia de la violencia, y abocarse a un análisis desprejuiciado, es preciso trasladarse al terreno político. En efecto, la política comprende estos dos aspectos inseparables: el ideológico-valorativo (fines), y el práctico-instrumental (medios). La justificación debe buscarse en los fines. No nos podemos permitir censurar los medios o la violencia en abstracto, sin consideración de la realidad concreta. El relato de los encapuchados es un caballo de Troya mediático, es decir, un engaño destructivo que tiene como propósito plantar la semilla de la división; fracturar, desmovilizar, criminalizar la protesta, y justificar una eventual represión de Estado. * Fuente: los-encapuchados-o-el-caballo-de-troya.html 3

3 * La sociedad está preocupada, dice que ahora sí el país está llegando a un punto crítico. Ya no sólo es indignación lo que se respira, sino también miedo. Y no el miedo antiguo que ya nos pudría el corazón por los cientos de miles destruidos en el pasado y las amenazas del presente, sino un miedo nuevo: el de no saber si habrá, de hecho, un futuro. Crédito/ Pamela Userralde. Fernando Montiel T./ Rebelión 1. Del pasado, bienvenida Hace años, el 14 de enero de 1981 aparecieron 12 cuerpos en el Estado de Hidalgo, México. Habían sido torturados y abandonados. Se supone que eran narcotraficantes colombianos, y su verdugo, policías obedientes de un personaje siniestro. Por décadas la matanza del rio Tula fue la síntesis de todo lo que anda mal cuando anda junto: corrupción, poder, sadismo. Aquél episodio en todo el país era referencia obligada junto con las atrocidades de la Brigada Blancapara ilustrar la perversión y la degradación de un sistema que ya desde entonces se suponía no daba para más. Hoy es claro, estábamos equivocados. Primero nos acostumbramos a la corrupción, después a torturar. Acusados de cualquier cosa personas era presentadas en medios y ahí se les acaba la vida. Eran delincuentes, porque salía en la tele. Lo legitimamos con fórmulas verbales que sonaban, digamos, bien: que le den una calentadita y si los mataban a golpes, o electrocutados, o asfixiados o sencillamente si morían de dolor la explicación era simple: se les pasó la mano. Y ya, listo, la vida sigue. Pero entonces un comando armado intentó matar a los hermanos Arellano Félix en una discoteca de Puerto Vallarta en Con la novedad de los choques entre grupos volvió la sorpresa, pero así como llegó desapareció. No por falta de eventos sino exactamente por la razón contraria: fueron son- tantos y tan frecuentes que ya nos resultan aburridos. Luego aparecieron los cadáveres colgados en los puentes en Texcoco, en Ecatepec y en Interlomas en el Estado de México, en Cuemanco en el Distrito Federal, en Durango, en Querétaro, en Michoacán, en Zacatecas En algún momento también nos sorprendieron cuerpos decapitados, cabezas abandonadas y videos que detallan el proceso. La sorpresa duró poco: se impuso la costumbre. Luego las fosas con cientos de cuerpos en San Fernando, Tamaulipas y los ranchos en los que se incineraron a más de trescientos en Allende, Coahuila. Necesitamos más? Ningún problema: ahora estamos desollando vivos a nuestros estudiantes. Bienvenidos a México. 2. De buenos y malos Pero lo estamos haciendo nosotros nosotros? qué no son ellos los responsables, la maña, los cárteles con sus jefes de plaza y lugartenientes, sus sicarios y sus halcones? Nosotros qué? Nosotros somos las víctimas, somos hombres de bien, trabajadores y honestos. Hacer algo? nosotros? No, esa es la tarea del gobierno. Y entonces se movilizan con todo lo que es menester por mejorar las cosas: vuelven a la edad media construyendo muros alrededor de las casas ( fraccionamientos cerrados les llaman), contratan guardias pretorianas ( seguridad privada le llaman), contratan mercenarios ( escoltas les llaman), blindan automóviles, instalan cámaras, compran armas. Y ya: no hay nada más qué hacer además de endurecer los muros, los autos, la piel y los sentimientos. Los sentimientos? Sí. Dice literal y respetando la redacción original- un comentarista sobre mi artículo anterior Si [Sinaloa] estuviera llena de guerrerense oaxaqueño o chiapanecos todo serían baldíos y estaría lleno de gente que se queja porque el gobierno no les da para trabajar. En fin, sigue haciéndonos creer con narrativas poéticas y cursis otra historia. La realidad es práctica no está llena de sofismos y cursilerías humanas No veo ahí espacio para la solidaridad con los refugiados que huyen de la violencia. No se detecta tampoco una reflexión más profunda sobre los problemas que enfrentamos ni el menor rastro de propuestas constructivas que no pasen por la segmentación social, la defensa armada y el aislamiento voluntario a cal y canto mientras el mundo se desbarata. Pero peor aún, no es claro que el autor tenga consciencia plena de lo que en verdad están articulando sus palabras. (Tras su lectura no pude evitar recordar el mensaje publicado desde el teléfono de un funcionario público del Partido Acción Nacional en julio de este año: Lo vuelvo a decir todos los que opinan sin saber en este foro seguramente son perredistas, más prietos de piel que nada, jodidos, rojillos y sin varo. Arriba los mexicanos de raza blanca y clase alta. Todos los demás son una mierda, incluyendo a este foto (sic) lleno de chusma asquerosa. ) Si nada de esto está relacionado con lo que ocurrió en Guerrero y con lo que ha venido ocurriendo en todo México, entonces acuso mi ignorancia absoluta. 3. De insumisos y detractores He ahí los hechos del horror y he ahí también la miseria espiritual sobre la que se construyen. Y cuáles son las respuestas? Ante el abandono total del Estado frente a la violencia algunos escapan del terror como en Ciudad Mier en Otros migran ya del campo a la ciudad o de un país a otro ( Hay varios caminos a la tristeza, uno de ellos es la migración dijo un amigo hace algunos años). Algunos más toman las armas como las autodefensas en Michoacán frente al imperio de Los caballeros templarios y algunos más ejercen ciudadanía como los normalistas de Ayotzinapa. No hay problema. Si la protesta pacífica se ignora mientras no llegue a la ciudad (recuerdo las palabras que me dijera un ex comandante sandinista nadie escuchó nuestros reclamos mientras nos pudríamos en el monte ), y si llega, por molesta se le desacredita y listo. Y si persiste? se le puede volver invisible ( o es que alguien se toma la molestia todavía en ver qué es lo que exigen los que permanecen en plazas por días, semanas y a veces meses?) Si se pudrían en el monte, bien pueden pudrirse también en la ciudad. Pero entonces la protesta se hace violenta y con la violencia llegan también la muerte, el ejército, la tortura y las desapariciones. Cuando las armas hablan las leyes callan. Apareció el EPR y la preocupación fue transitoria: de ellos se encarga el ejército. Una vez más, ningún problema. Y aquí estamos ya en otro nivel de degradación, no sólo de la reacción oficial sino de la sensibilidad popular: o es que hay marchas multitudinarias, indignadas, exigiendo la aparición con vida de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez? No, no las hay. Extraño caso: aquellos y éstos defendían más o menos las mismas causas, compartían más o menos los mismos males, combatían más o menos a los mismos enemigos y fueron víctimas más o menos de los mismos criminales. En todo caso sus métodos eran diferentes, cierto, pero habría que recordar que al menos desde 2007 es decir, desde hace 7 años- el EPR dejó de lado las acciones militares como puede constatar la propia Secretaría de Gobernación- a solicitud de la Comisión de Mediación. Como sea la solidaridad popular pareciera exclusiva y excluyente: a diferencia de los 43 normalistas, los desaparecidos del EPR han sido olvidados con el tiempo, como si no fueran humanos y como si no tuvieran derechos, ni ellos ni sus familias. Es que hay víctimas dignas e indignas? Asentir a esta pregunta ante un espejo devolvería una imagen: la del cómplice del mismo aparato para moler carne que condena. 4. Del futuro, despedida El país se incendia. Se arrestó a más de setenta personas entre policías, funcionarios, un alcalde, su esposa, amigos, delincuentes de poca monta y líderes y la presión no disminuye. Se incendió misteriosamente una oficina de gobierno en medio de las protestas, cayó un gobernador, se desplomó la imagen del presidente y la presión no baja. Paran las universidades, se para el tráfico con marchas y se paran muchos de aquellos que apáticos, acostumbrados ya a la violencia y la ineptitud permanecían tradicionalmente sentados. Ni así la presión cede. Todos dicen mucho. El presidente habla de crímenes abominables y otras cosas. Eso dice, aunque el problema es que ya a nadie le importa. A nadie le importa lo que tengan que decir él, los que son como él, o los suyos. El Procurador por ejemplo dijo que su presentación sería sobre avances de la investigación e indicios, no sobre conclusiones, pero nadie le escuchó. Cómo tomarlo en serio? Nada es seguro y no es un problema reciente. Se duda de la aprehensión de Joaquín Guzmán Loera como se duda de los indicios de los cuerpos incinerados. Cómo no sospechar de la súbita confesión de testigos y perpetradores? los convencieron o los convencieron? (En algún momento en alguno de los videos presentados un sicario explica cómo agarraban los cuerpos de las manos y las patas para colocarlos para su incineración. A su lado un agente ministerial dice Perfecto tras la representación del sicario. Perfecto qué exactamente? Perfecto ya te entendí? Perfecto te explicaste bien? o Perfecto lo hiciste como te dijimos que lo hicieras? Es como si le hubieran dado un libreto, lo hubiera repetido y entonces viene la felicitación casi inconsciente Perfecto a quien cumplió con su tarea.) Cómo no ser escéptico?; cómo saber que no fue un intento de cerrar el caso y bajar la cortina y con ella, la presión pero dejando una puerta abierta para una segunda oportunidad (diciendo algo así como lo que presentamos insistimos- fueron avances, no conclusiones ) si lo primero no funciona? La sociedad está preocupada, dice que ahora sí el país está llegando a un punto crítico. Ya no sólo es indignación lo que se respira, sino también miedo. Y no el miedo antiguo que ya nos pudría el corazón por los cientos de miles destruidos en el pasado y las amenazas del presente, sino un miedo nuevo: el de no saber si habrá, de hecho, un futuro. Si bien masiva, la protesta de los inconformes ha estado desarticulada. Se pide la renuncia del Presidente por incompetente. La justificación es válida, como propuesta es ineficaz. Aunque se entiende: el exorcismo del dolor y la furia por vía de la crucifixión es práctica antigua. Pero tiene un problema: no existe garantía de que el siguiente será mejor. En cualquier caso el problema no es individual, es estructural, colectivo y cultural. Sin diálogo y sin ideas, ciegos de hartazgo podemos estar empujándonos a un punto todavía más profundo y más obscuro del abismo del que tratamos de escapar. * Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

4 Crédito/ Pamela Userralde. * Sí, en efecto, reconozco que las revoluciones son todavía hoy posibles, en la misma manera en que fue posible no hace mucho tiempo la revolución bolivariana, revolución de la que habría que decir, en honor a la verdad histórica, no instauró una economía socialista estatalizada, sino una sociedad capitalista de economía extractiva pero muy profundamente comprometida con la justicia social redistributiva y con impulsar procesos económicos de corte cooperativista en una sociedad global multipolar. Ahora bien y contra lo que afirme The New Yorker, me pregunto con inquietud si en verdad Ayotzinapa va a detonar en México una revolución social similar a la ocurrida en Venezuela. He aquí algunas respuestas. Eleutheria Lekona/ Rebelión He perdido todo el impulso, todo el impulso por las luchas sociales. Atravieso una crisis profunda. Una crisis derivada no de un estado anímico ni de un quiebre emocional, sino derivada de comprender. Sí, la lucidez mi ración de lucidez me tiene sumida en una crisis espantosa. Y es que para colmo de males, buena parte de la obsesión que otrora ponía en mi fascinación por el mundo, está ahora provisionalmente depositada en mi desencantamiento. He comprendido, entre otras cosas, que los movimientos sociales son producto de la dinámica social, que la dinámica social los crea, y no que los movimientos sociales impactan necesariamente en la dinámica social de la manera en que hasta hace muy poco tiempo había venido creyendo. [1] No veo ya a la sociedad quiero decir, a la sociedad compuesta de hombres más que como a un sistema dinámico complejo, altamente sensible a sus condiciones iniciales y al que fácilmente puede sumírsele en procesos caóticos. Por supuesto, esto merece varias aclaraciones. En contrapartida, el mecanismo económico social, y particularmente, el mecanismo económico capitalista, es un sistema bastante menos caótico que el sistema social, del que pueden por tanto ser extraídas con mayor facilidad sus regularidades, y sus leyes, y a partir de las cuales pueden derivarse algunos patrones de comportamiento para su estudio y del que pueden incluso elaborarse predicciones como concretamente lo ha hecho el marxismo. Desgraciadamente, y no en lo absoluto ignorante de sus limitaciones, esta comprensión mía de las sociedades está atravesada por una mirada profundamente científica. Sin embargo, esta comprensión científica mía de las sociedades y en ello radica la paradoja me produce profunda desazón. Es como si una parte sustantiva de mí se estuviera apagando una fe y como si, sin esa fe, no me fuera posible concentrarme en lo que me impulsa a actuar en favor de esa fe. Ocurre por lo demás que yo no quiero ver nunca apagada la llama que arde y ha ardido dentro de mí desde hace muchísimo tiempo muy intensamente por la causa de los Eleutheria Lekona, Matemática aplicada y computóloga (UNAM). Maestría en Matemáticas para la EMS 6 otros. Y sobre todo, no esa llama concernida siempre con y como nuestro conocimiento común de las cosas las solamente con el caído, sino con el ser más autónomo, el del sexenio de Enrique Peña Nieto y de lo ya sucedido menos simpático, o aun, con el más repugnante llegado el durante el largo sexenio de Felipe Calderón. Ahora bien, 7 lo político. A ver si puedo ir desenredando la madeja, son muchas ideas agolpadas repentinamente en mi mente. Yo entiendo que la fuerza generatriz que nos impulsa a empatizar con el dolor de los otros seres vivos no es una fuerza de orden racional, entiendo que ninguna lógica podría explicar esa inclinación y, tan lo entiendo, que nunca me ha pasado inadvertida la existencia de personas completamente carentes de esa capacidad. No sé si sean psicópatas, no sé si sean ególatras, no sé si sean sociópatas, no sé si sean imbéciles, pero en todo caso son personas incapaces de generar respuestas ante el sufrimiento ajeno. Así dicho, creo por esto mismo, que la empatía y la solidaridad hacia los otros no tiene por qué estar fundamentada en nada en particular: no es necesario que lo esté. Y sin embargo y éste sí es un sin embargo más grande que todos los sin embargos que haya podido enunciar en muchísimo tiempo esta falta de fundamentación racional para tener fe en los movimientos sociales, se ha convertido en mí en estos días en una fundamentación psicológica para dudar profundamente de ellos. Y si bien esto no modifica ni en un ápice mi capacidad de solidarizarme con los otros ni tiene por qué incidir en la verdadera realidad de las luchas sociales, sí pone en jaque mi necesidad de manifestar públicamente dicha solidaridad y la pone especialmente en relación con mi propio país. Si se lo considera desde un punto de vista filosófico, se apreciará lo terrible de esta situación. La motivación se suele traducir en desmoralización y desmoralizados no es difícil perder buena parte de lo que nos impulsa a actuar. Pero vayamos por partes. El hecho de que yo vea a la sociedad con mirada científica y de alguna manera sea capaz de abstraer algunas de sus partes y sus comportamientos adecuándolos a un modelo, no significa que no sea consciente de los elementos de realidad que la componen y que en último término constituyen la piedra de toque por la cual todas las realidades sociales, por similares que fueren, poseen características únicas por las que ningún proceso sociohistórico es identificable con otro, aun si bien fuese equiparable. No hay procesos históricos idénticos y es probablemente por esa razón por la que a pesar de todo lo expuesto en el primer párrafo de este escrito, no pongo en duda la posibilidad de las revoluciones sociales tal y como han venido realizándose a lo largo del siglo y tal conciben. Por supuesto, creo que una revolución social es posible, pero esa posibilidad está amarrada tanto al mecanismo económico en la que se produce como al mecanismo social que se convulsiona. A pesar de ser un sistema dinámico complejo, el sistema social ocurre en el tiempo histórico humano y todas sus revoluciones están siempre precedidas por una serie de hechos especiales y con no poco probabilidad azarosos algunos de ellos, responsables de que finalmente la implosión ocurra. Es como si en la dinámica social general y en el sistema económico particular confluyeran al mismo tiempo una extraña mezcla de los hoy vilipendiados procesos de causa y efecto junto a los más aceptados procesos estocásticos tan típicos de los procesos cuánticos, por ejemplo. Los procesos de causa y efecto los refiero en este caso al proceso sociohistórico, cabe aclarar, y los procesos estocásticos los refiero a esas singularidades propias de un momento histórico determinado que propician el cambio social. Pero volviendo al punto: sí, en efecto, reconozco que las revoluciones son todavía hoy posibles, en la misma manera en que fue posible no hace mucho tiempo la revolución bolivariana, revolución de la que habría que decir, en honor a la verdad histórica, no instauró una economía socialista estatalizada, sino una sociedad capitalista de economía extractiva pero muy profundamente comprometida con la justicia social redistributiva y con impulsar procesos económicos de corte cooperativista en una sociedad global multipolar. Ahora bien y contra lo que afirme The New Yorker, me pregunto con inquietud si en verdad Ayotzinapa va a detonar en México una revolución social similar a la ocurrida en Venezuela. He aquí algunas respuestas. En primer lugar, habría qué delimitar a qué nos referimos con revolución social. Si, por ejemplo, nos referimos a una lucha armada como la que tuvimos en México a inicios del siglo pasado, entonces cabría plantearse las siguientes preguntas: 1) Con qué armamento vamos a librar nuestra lucha? 2) Quién va a financiarla? 3) Quién la liderará? 4) Con qué armamento va a librarla el gobierno en el poder? Porque, lo que ya queda claro es que, la llamada lucha antinarco, con sus 120 mil y pico de bajas, se ha presentado bajita la mano como una especie de guerra contra la sociedad. Así, parece quedar claro de entrada que las deprimentes condiciones sociales que asolaban a México durante el porfiriato no son las mismas que asolan al México de hoy. Las condiciones sociales son terribles y opresivas en ambos casos, esa componente parece no variar; pero las condiciones de los grupos en lucha no son ya las mismas y, en ambos casos eso sí el mecanismo económico se alimenta de ellas. A modo de ejemplo, sugería hace no pocos días en mi cuenta tuíter si no cabría preguntarse más bien si la industria del narcotráfico no estaría atravesando ahora mismo por la fase expansiva de algún ciclo Kondratieff esto no se puede dejar de lado si tomamos como símil de nuestra circunstancia al modelo Colombia y a modo de ejemplo también cito el inocultable utilitarismo político por parte de los partidos quienes se han servido de los hechos de Ayotzinapa para lanzarse entre sí bazofia de toda índole, acusaciones muy favorables por cierto a la convulsión justo cuando están por instrumentarse los artículos de la Reforma Energética. Es decir, aquí hay capitalismo encerrado y vale preguntarse si la convulsión social no será más benéfica al saqueo que a la revolución. Ahora bien y volviendo a la comparación con una revolución más actual que la mexicana, tengo por otra parte la impresión quizás subjetiva de que la dinámica social de México en 2014 es muy distinta a la dinámica social que, después de una larga lucha iniciada en los ochentas y finalizada a fines de los noventas y principios del dos mil, culminó finalmente en un proceso ganado legalmente por la vía democrática en Venezuela. La realidad venezolana era asfixiante y estaban siendo gobernados por una clase oligárquica opresiva y saqueadora, pero a pesar de la polarización social entre las clases oprimidas y la burguesía del país, la clase oprimida estaba no obstante profundamente cohesionada y todavía estaban más cohesionados todos los generales que acompañaron a Chávez, años después del Caracazo, al fallido intento de golpe militar contra Carlos Andrés Pérez. La solidaridad de ellos no es la solidaridad nuestra. No me voy a meter por ahora en el debate de si esto está determinado psicológicamente o socialmente, porque, además, creo que ambos factores se determinan. En cualquier caso, parece que la realidad social mexicana opresiva ha degenerado en una sociedad solamente capaz de solidaridades profundas cuando los desarraigados, los débiles, los desfavorecidos, están siendo esquilmados. No somos capaces de solidarizarnos no momento. No sabemos abstraer nuestras diferencias fundamentales de nuestras formas de organización. Esto es quizá algo muy local y algo muy desfavorecedor al mismo tiempo, e inevitablemente no puedo evitar pensar en este punto y quizá un poco fuera de lugar en Ernesto Sabato cuando en Uno y el Universo afirmaba que el fascismo ha nacido en la crisis general de un sistema, y no puedo dejar de pensar en él porque creo que en México se ha instaurado y esto es lo más terrible no solamente un gobierno fascista, sino una sociedad profundamente fascista, una sociedad en crisis, una sociedad agotada, una sociedad con pocos referentes a pesar de su inmensa y hermosa cultura. Ahora bien si, por ejemplo, con revolución social nos refiriéramos a un simple cambio de grupo en el poder, entonces sin duda, esto todavía sería más complicado, aunque no necesariamente más improbable. Es más complicado porque la historia de las últimas elecciones en el país han demostrado que las instituciones del estado están absolutamente corrompidas por quienes en última instancia terminan por gestionarlas y dirigirlas a saber, el gobierno, y porque ningún cambio de sistema de gobierno se traducirá en un cambio de régimen político en una economía capitalista globalizada en donde hay fuertes interdependencias e interrelaciones entre unas economías locales y otras, de manera que todas las inoperancias del capitalismo esas mismas que produjeron Ayotzinapa se verían poco modificadas. Qué puede modificarse en contraste? Si no al sistema social, sí de manera urgente protegernos de toda la guerra sucia operada contra la población civil en los últimos años en México, con sus desapariciones forzadas y sus daños colaterales. En este sentido, el movimiento por Ayotzinapa sería indispensable. Así, desde mi perspectiva, opino que es complicado, por no decir ingenuo, pensar que la vía reformista puede ser revolucionaria en estos días en México. Pero si no va a ser revolucionaria y si no hacemos sino padecer los males consustanciales a un sistema social determinado, con el agravante de que quizás se trata del sistema social más destructivo instrumentado por el hombre hasta el momento y con el plus de prevalecer en una economía nacional la mexicana profundamente adherida a los consensos de desregularización de la economía dictados desde Washington, sí al menos continuar luchando para protegernos contra todos estos daños. Personalmente y muy al margen de suscribir el materialismo histórico como método de análisis de la sociedad capitalista, creo más en estos momentos en la vía reformista y en sus posibilidades que en la vía revolucionaria y sus utopías. En este punto me asiste una suerte de gusto por la real politik, debo confesar, y creo más por las razones sociohistóricas ya expuestas que por cualquier otra cosa. Por otro lado, si la revolución social se produjera, si no estuviese interviniendo en México la fuerza de Estados Unidos en nuestro proceso, sin duda, la apoyaría. Sin embargo, por cómo se han venido presentando las últimas revoluciones en el mundo, dudo severamente que éste no sea el caso. El tratamiento que el gobierno de Estados Unidos le ha dado al evento recuerda mucho a la relación sostenida por el gobierno de Sarkozy con Libia durante la supuesta guerra civil del país africano, pues si bien en privado se beneficiaba de las riquezas de Libia al permitir que su campaña por la presidencia en Francia fuera financiada por Khadaffi, participaba por el otro lado con la OTAN para su bombardeo. [2] En nuestro caso, las empresas de energía localizadas en Estados Unidos se están viendo favorecidas por la Reforma Energética del gobierno de Enrique Peña Nieto al tiempo que el gobierno de Estados Unidos y sus tabloides informativos golpetean al indefendible gobierno mexicano, sosteniendo así una especie de doble retórica. Pero tampoco se hace fácil de obviar la investigación periodística documentada por Thierry Meyssan según la cual John McCain habría financiado a los rebeldes sirios y cuya insurrección habría estado impulsada con la ayuda de herramientas como Facebook, por ejemplo. [3] Desde luego, no bastaría con dichas similitudes para establecer la misma genealogía y habría que hacer un análisis de medios para determinar dicha posibilidad. Qué hacer entonces? Sin duda queda seguir apoyando todas las protestas y todas las expresiones de solidaridad hacia los padres de los desaparecidos y exigir enérgicamente al gobierno mexicano la aplicación de medidas más severas para sancionar a los responsables de estos hechos, pero no solamente de los desaparecidos de Ayotzinapa, sino de los desaparecidos de todo lo que va más allá de cualquier forma social de lucha y más allá de cualquier análisis científico de la sociedad, yo no tengo duda de que relativo a toda sociedad se yerguen siempre una cultura, una idiosincrasia y una ideología concretas, y que esta ideología en particular no solamente refleja la concepción del mundo de esa sociedad para un tiempo dado, sino la dominación a la que esa sociedad se halla vinculada por el solo hecho de funcionar bajo determinados parámetros económicos. En el caso específico nuestro, creo que la ideología dominante de la sociedad capitalista es una ideología de la primacía del sujeto en una economía maximizadora de la ganancia y, si queremos que nuestras revoluciones sociales triunfen o nuestras movimientos prosperen, habrá entonces de entrada que iniciar un proceso de desideologización de la ideología dominante y concienciarnos de que ni el sujeto ni su voluntad son el centro del mundo, ni a la realidad la crean, sino que nuestros actos están profundamente intrincados con los actos de los demás y afectados por ellos. Ningún desacato civil, ninguna intención de producir un paro nacional o una huelga y ninguna lucha electoral rendirá frutos si no somos capaces de lograr acuerdos mínimos y de entender que sin esos acuerdos esta sociedad se irá devorando a sí misma hasta desaparecer. Quizá dolorosamente la propia inercia del sistema sea la que finalmente termine de consumirlo. Espero estar equivocada. No es por otra parte una fatalidad la duración de este sistema social; el capitalismo no va a durar para siempre, tiene fecha de caducidad. Sin embargo insistiré un poco, si se analizan las relaciones de las economías nacionales en el contexto de la economía global se verá que, mientras que el capitalismo está constituido desde hace más de dos siglos, se viene consolidando a pesar de todas sus resistencias y su destructividad, y sigue en marcha, las revoluciones sociales que pueden aniquilarlo son en cambio burbujas o subsistemas menores, dentro de la burbuja mayor que las contiene, de manera que a su alrededor se oponen a éstas diversas resistencias obstantes para poder consolidarse. Es más plausible que el surgimiento de alguna otra potencia o conjunto de potencias hegemónicas debiliten y equilibren al sistema a que una lucha social sea la que en definitiva lo haga. Aunque también se podría pensar en la concurrencia de ambos hechos como en una posibilidad deseable. Este es un texto profundamente íntimo y parece contradictorio alegar de mi parte que se vierte aquí una mirada científica y no obstante no presentar al mismo tiempo ningún estadístico, ningún dato científico, ningún hecho para reforzar ese argumento. Aquí, solamente diré dos cosas: 1) No quiero hacer en esta ocasión de una convicción privada una certeza pública y, por tanto, no trato aquí de convencer a nadie, sino simplemente trato de compartir y exponer unas razones que espero puedan ser significativas para alguien 2) No soy ajena a los datos y los estadísticos y las lecturas de journal de todos los días necesarios para hacerse de una perspectiva social, pues es precisamente después de asimilados todos esos datos que puedo hacerme de un punto de vista hasta finalmente enunciarlo. Invito sin embargo a los lectores a que ellos mismos no dejen de analizar, investigar y cuestionar los diferentes datos que la realidad aporta. Es importante conocerlos pero también es necesario poder interpretarlos. * Notas [1] Esto desde luego es obvísimo y no es una comprensión reciente; es decir, no es una comprensión reciente que los movimientos sociales sean ocasionados por los conflictos sociales propios de los grupos sociales. Lo que sin embargo sí es novedoso en mi comprensión es el impacto que tales movimientos tienen en la realidad social, pues las revoluciones desde esta renovada perspectiva, serían más bien hechos singularísimos en la historia. Baste pensar por ejemplo en todos los grupos sociales, en todos los conflictos a lo largo de la historia al interior de esos grupos y en todas las revoluciones exitosas en toda esa numeralia. Diría y quizá allí radique parte de su belleza que las revoluciones, de ocurrir, son una especie de milagro. [2] Ver nota de prensa: [3] Fuente: (UNAM). Estudiante del Máster en Filosofía (EEES). Me especializo en filosofía política. Me dedico a pensar y escribir. Escribo ensayo y poesía. Eterna enamorada de los gatos, la Matemática, la Filosofía, el mar y de todo gesto creador. Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

5 Visión Misión Objetivos En el año 2004 se crea Extiende tu Mano como Institución de Asistencia Privada para atender las necesidades generales de niños que padecen cáncer, de los grupos más desprotegidos en el Estado de México y de otros Estados de la república. Proporcionar apoyo integral, con calidad y calidez, a los menores de escasos recursos económicos y que padecen Cáncer. Promover y encauzar la participación de la sociedad para cubrir las necesidades de los menores de escasos recursos económicos, que no cuentan con el apoyo de alguna institución de asistencia social y que padecen cáncer. Desarrollar la participación de la sociedad en general en beneficio de los menores enfermos con cáncer Fomentar la colaboración con otras organizaciones e instituciones de asistencia social, públicas o privadas, estatales, nacionales e internacionales, promoviendo la misión de Extiende Tu Mano. Cubrir todas las necesidades de los menores de 0 a 18 años, de escasos recursos económicos y que padecen cáncer, con calidad, calidez y eficiencia. Programas Banco de Medicamentos Apoyo Didáctico Apoyo Económico Mi mayor anhelo Manos Creativas Sembrador de esperanza: Apoyos Alimentos oncológicos y periféricos que necesita el paciente durante su tratamiento médico. Estudios especiales que no proporcione la institución médica. Prótesis ocular, de miembro o edoprótesis. Complementos alimenticios, infusores, vacunas. Gastos funerarios. Sillas de ruedas, bastones, andaderas, etc., cuando su estado de salud así lo requiera. Antibióticos, antiméticos, reguladores de médula, catéter de permanencia y agujas. Actividades culturales de recreación y fortalecimiento de venas. Te invitamos a que juntos extendamos nuestra mano para dar esperanza a un niño que no alcanza a entender porqué ahora su vida trascurre entre médicos y no maestros; entre inyecciones dolorosas y no libros; entre largos tiempos en hospitales y no recreos; entre sueños truncados y sobretodo... en la incertidumbre del día de mañana si podrá ser doctor, bombero, enfermera, licenciado, astronauta, aquitecto... o sencillamente dejará de existir. Depósito: Banco HSBC No. de cuenta a nombre de EXTIENDE TU MANO I.A.P. Favor de enviar la ficha de depósito vía fax especificando el nombre de la persona que depositó. DONATIVOS CLAVE INTERBANCARIA PARA TRASFERENCIA POR INTERNET Si lo requiere, solicite el recibo deducible de impuestos y proporcine su RFC y domicilio Cómo participar El cáncer es una enfermedad curable en un 70 % de los casos detectados a tiempo. Conviértete en un sembrador de esperanza proporcionando una aportación mensual. tu ayuda servirá para darles una mejor calidad de vida. TU APORTACIÓN MENSUAL SERVIRÁ PARA: Complementos Alimenticios Fortalecen el organismo del niño durante su tratamiento. Son soporte alimenticio. Aguja para catéter Protegen las venas de los menores mejorando su calidad de vida Antibióticos Ayudan contra otras enfermedades durante el tratamiento Medicamento Oncológico Elimina las células cancerígenas combatiendo directamente la enfermedad Tratamiento completo Cubre el tratamiento completo mensual para un niño. La consulta semanal es de suma importancia. AHORA Tenemos servicio de albergue, comedor, salón de juegos, sala de TV. y cuarto de lavado. Teléfonos: (722) y Jesús Carranza No. 445 Col. Moderna de la Cruz Toluca, Estado de México. /extiendetumanoiap INSTITUCIÓN DE ASISTENCIA PRIVADA PARA NIÑOS CON CÁNCER

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