NECESIDAD DE RECONOCIMIENTO DE LOS INTANGIBLES


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1 NECESIDAD DE RECONOCIMIENTO DE LOS INTANGIBLES Norverto Laborda, María del Carmen * Villacorta Hernández, Miguel Ángel ** * Facultad de C.C. Económicas y Empresariales. Departamento de Economía Financiera y Contabilidad II. Universidad Complutense de Madrid. Campus de Somosaguas s/n Madrid. Econ sis.ucm.es ** Escuela Universitaria de Estudios Empresariales. Departamento de Economía Financiera y Contabilidad II. Universidad Complutense de Madrid. Islas Filipinas Madrid. eucmos.sim.ucm.es. Resumen El objetivo del trabajo es marcar las diferencias entre las necesidades informativas de los usuarios externos e internos respecto a un tema tan intensamente debatido actualmente como es la revelación de información sobre los intangibles controlados por las empresas. Para ello se analizan los criterios de reconocimiento de los inmateriales en general, y del fondo de comercio en particular. La contribución final es el establecimiento de unas notas para una posible valoración de los intangibles en la Contabilidad Directiva. Palabras clave: Contabilidad Directiva, Intangibles, Fondo de Comercio.

2 1. Ausencia de reconocimiento de los intangibles en la contabilidad normalizada. Los intangibles son todos los activos sin sustancia física que no posean naturaleza financiera ni monetaria, empleados por la empresa para cualquier finalidad: producción de bienes, prestación de servicios, alquiler o propósitos administrativos. La contabilidad normalizada establece unos requisitos muy restrictivos sobre la definición y el reconocimiento de estos activos, lo cual origina que en los Estados Financieros solamente aparezcan los intangibles adquiridos, dejando sin registrar un amplio espectro de intangibles, todos aquellos generados por el propio funcionamiento de la sociedad. El marco conceptual del IASC (1998, 2) considera intangibles a las partidas que cumplan tres condiciones: (a) identificables, (b) controlados por la empresa como resultado de acontecimientos pasados; y (c) la empresa espera obtener de ellos beneficios económicos futuros. En el supuesto que estas partidas no reúnan los tres requisitos, esto es, no sean perfectamente identificables, existan dudas sobre si van a generar beneficios a lo largo de ejercicios económicos futuros, o dudas sobre el control de esos beneficios futuros, se tratarán como gastos incorporándose directamente a resultados. Pero incluso en el supuesto de cumplimiento de estas exigencias, la normalización contable establece otros dos requisitos para el reconocimiento de un activo: la probabilidad de su capacidad de realización de los beneficios futuros, y que puedan medirse de forma fiable. Las partidas que no cumplan las condiciones de reconocimiento de activo tendrán dos reflejos: en una cuenta de gastos si ha existido devengo, o en una anotación en la memoria si no ha existido. La anotación en la memoria tiene unos efectos negativos porque impide registrar un elemento que genera riqueza, pero la consideración como gasto tiene el mismo efecto negativo y otro adicional, ya que influye negativamente sobre la Cuenta de Pérdidas y Ganancias al considerarla una disminución del beneficio. Ambos requisitos, los definitorios de activo y los de su reconocimiento, limitan sobremanera la posibilidad de reflejar en las Cuentas Anuales los elementos intangibles. La consecuencia de todo ello es que la contabilidad normalizada no reconoce como activos a recursos que cumplen la definición de activos pero no sus criterios de reconocimiento, situación derivada de sus dificultades de valoración y de la incertidumbre de cuantificar los beneficios que generarán. La situación es aun más complicada para el capital humano, pues a esto hay que añadir la existencia de una motivación para no registrarlo, basada en que la sociedad no tiene la propiedad de estos recursos. - 2 / 15 -

3 2. Necesidad del reconocimiento de los intangibles en la Contabilidad Directiva. La inclusión de los intangibles en la Contabilidad Directiva se justifica por el análisis del entorno, donde se observa su importancia fundamental tanto en la concepción de empresa como en las operaciones económicas, en la cadena de valor, y en general, en todas las estructuras de la economía. Las empresas se enfrentan a un entorno dinámico y complejo caracterizado por la creciente importancia del conocimiento, que se convierte así en un factor de producción fundamental en la economía actual. La era industrial ha dejado paso a la era de la información y del conocimiento (Bell, 1973, 84), o en palabras de Quinn (1992, 25) se reconoce un cambio de paradigma pasando de un paradigma industrial a un paradigma del conocimiento; esta situación conlleva que los recursos humanos y los sistemas de información influyan considerablemente en la competitividad de las empresas. En este sentido, la mayor ventaja competitiva de las empresas en el mercado actual es el papel que desempeñan las personas en la organización y sus conocimientos; pues en un marco tan dinámico, el único medio de intentar obtener un incremento de riqueza es apoyarse en el talento y la dedicación de los empleados, y en la calidad de las herramientas de que disponen. En definitiva los activos intangibles generan una nueva cultura centrada en la gestión de las competencias de los trabajadores y en su capacidad de incorporar conocimiento a la organización. La nueva fuente de riqueza de las empresas no es material, es el conocimiento aplicado al trabajo para generar riqueza. Los aspectos principales a analizar en las nuevas empresas con uso intensivo de conocimiento son: (1) la lealtad de los clientes, (2) el papel de los empleados clave, en cuyos conocimientos y competencia descansa el futuro de la empresa, (3) el compromiso de la empresa y de sus empleados para aprender y renovarse a lo largo del tiempo, y por último y fundamental, (4) los valores de la empresa. Todos estos aspectos son analizados y valorados por los inversores y ejecutivos cuando se enfrentan a fusiones, adquisiciones, alianzas y asociaciones. Dentro de los recursos de la empresa asumirán una importancia fundamental los derivados del capital humano, ya que el éxito de una organización depende en gran parte, del modo de gestionar los recursos de sus empleados. Tanto es así que en la Conferencia Internacional sobre Capital Intelectual celebrada en 1998 en Barcelona se reconoce que el Recurso Humano está desbancando al Capital Financiero, convirtiéndose en el activo más valioso de la empresa. Entre los medios de potenciar el aprovechamiento del capital humano podemos aceptar la potenciación del trabajo en grupo y la posesión de criterios - 3 / 15 -

4 flexibles para enfrentarse a los desafíos de la competencia. La inteligencia humana y los recursos intelectuales son hoy los activos más valiosos de la empresa, y es previsible adelantar que tendrán una importancia creciente en el futuro; consecuentemente cualquier valoración de la empresa debería tenerlos en cuenta. En la sociedad del conocimiento se produce la modificación de la concepción de la empresa, dejando de ser un conjunto de activos tangibles organizados en un proceso productivo intentando obtener un objetivo, para ser considerada un conjunto de activos tangibles e intangibles donde estos cada vez toman mayor importancia y efectividad en la creación de riqueza. El reto principal de las empresas en la nueva era del conocimiento es aprovechar al máximo los recursos intangibles, ya que de ellos se derivarán cada vez más las ventajas competitivas, al reflejar la capacidad de adaptarse a un entorno dinámico y generar valor en el futuro. Si analizamos las empresas más valoradas (Coca Cola, General Electric, Microsoft, HP, Sony, Exxon, Procter&Gamble, J.P. Morgan, Caterpillar, Boeing) observamos que sus activos principales residen en el conjunto de intangibles, conocimientos y habilidades, valor de marcas, prestigio, lealtad de clientes y estructuración de la compañía, aspectos todos ellos que la contabilidad normalizada no registra. Esta percepción se complementa con las altas cotizaciones de empresas con escasos activos tangibles. La importancia de estos valores es grande, entre el 50% y el 90% del valor creado por las empresas proviene de los intangibles (IFAC, 1998, 5), y, creciente, pues aumenta el peso relativo de los sectores de servicios en el conjunto de la economía, que son las que tienen una proporción de intangibles mayor; y dentro de ellos, las empresas donde los activos intangibles generan la mayor parte de los ingresos: empresas farmacéuticas, electrónicas, informáticas y de telecomunicaciones. Los criterios de reconocimiento contable de los intangibles fueron concebidos para reflejar las empresas de la era industrial, pero se han manifestado totalmente ineficientes para registrar la generación de valor en la sociedad del conocimiento; por lo que es posible concluir que tras el cambio en las características de la economía, la legislación contable es incoherente con la concepción actual de empresa, de mercado y de sociedad. La evolución producidas en la economía pueden observarse en el cuadro 1, donde se observan las diferencias entre la estructura tradicional y los rasgos distintivos de la situación actual. - 4 / 15 -

5 SOCIEDAD INDUSTRIAL SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO Principal forma de ganancias Material Inmaterial (conocimiento, ideas novedosas, clientes nuevos, I+D) Recurso principal Capital Financiero Conocimiento Objetivo de la producción Grandes volúmenes Flexibilidad Producción Trabajadores físicos que transforman los recursos materiales en productos materiales. Flujo de producción Basado en procesos (cadena de producción) Especialistas en conocimiento que transforman los conocimientos en estructuras inmateriales Basado en ideas Formas de producción Mecánica y secuencial Inducida a través de redes Estructura organizativa Estructura jerárquica con elevada centralización Cultura corporativa Autoritaria Participativa Estructura flexible y descentralizada Origen del poder del cargo Nivel jerárquico Nivel de conocimiento Recursos humanos Aceptación de los trabajadores como un coste Consideración de las personas como la inversión más importante Motivación de la plantilla Por medio de la retribución Desarrollo de las personas Relación del personal con la productividad La productividad debe intentar reducir los costes laborales Objetivo de la formación Aplicación de las nuevas técnicas o herramientas Liderazgo Imposición de la visión del superior. Relación con clientes En sentido único por los mercados La productividad se preocupa por el desarrollo del individuo. Creación de procesos o de nuevos activos Construcción compartida Interactiva por medio de redes interconectadas Objetivo del Marketing Aumentar la cuota de mercado Satisfacción del cliente Innovación Orientación tecnológica, exclusiva del departamento de I+D Orientación al mercado y realizado por toda la organización. Base de flujos de información Jerárquica Redes informales. - 5 / 15 -

6 Información Instrumento de control Instrumento de comunicación Figura 1. Rasgos característicos de la sociedad industrial y del conocimiento. La Contabilidad Directiva necesita la inclusión de los recursos intangibles porque su registro es imprescindible para reflejar la realidad económica; si la mayoría de las inversiones inmateriales no están registradas en el balance como activos, sino consideradas como gasto, las Cuentas Anuales no proporcionan la imagen fiel de la empresa y originan una estimación pesimista del valor de la empresa, tanto por facilitar una consideración menor de sus activos como por el resultado infravalorado. Esto producirá una información sesgada a la baja, excesivamente conservadora, del valor actual de la empresa, provocando que las decisiones adoptadas a partir de tales informes sean ineficientes y, en consecuencia, que también lo sean los mecanismos de formación de los precios. La Dirección de la empresa necesita de la estimación de los activos inmateriales para la toma de decisiones, así por ejemplo, únicamente con la estimación de la reputación frente a clientes se pueden tomar decisiones sobre los gastos en publicidad y los descuentos. Pero, además, la ausencia de registro de los intangibles puede llevar a los accionistas a juzgar negativamente la labor de los gerentes que inviertan en intangibles. Ante esta situación, los gerentes tenderán a optar por realizar inversiones en tangibles que proporcionen rentabilidad a corto plazo, en lugar de invertir en proyectos encaminados a desarrollar intangibles que podrían generar una rentabilidad a largo plazo mayor; o que ciertas empresas no realicen las inversiones en intangibles necesarias para su supervivencia o para aumentar su cuota de mercado y prefieran invertir en recursos que aparezcan finalmente reflejados en el Balance. Por ello nos encontramos con que la contabilidad normalizada, sea porque no lo ha pretendido o porque no ha sido capaz, no refleja la capacidad de generar riqueza en un futuro. Esta situación empeora, ya que los activos de las empresas son actualmente cada vez más intangibles y los fundamentos contables vigentes no captan la potencialidad de las inversiones inmateriales. El hecho de que el Balance de las empresas no refleje la realidad de la misma puede observarse (1) en los análisis internos de las empresas, (2) en los procesos valorativos para una compra de una empresa y (3) en las diferencias entre el valor de cotización y el valor contable. - 6 / 15 -

7 Analizando la estructura organizativa observamos que las grandes ventajas competitivas de la empresa no aparecen en sus estados contables. Esta situación puede analizarse en los estudios a posteriori de empresas con similar situación contable ofrecida en el pasado, pero con destinos y evolución diferente en la actualidad. Dentro de un proceso de adquisición de una empresa influyen dos condicionantes externos que distorsionan el precio de adquisición: la capacidad de negociación de los sujetos, que puede influir en una variación en el precio originada por sus habilidades; y la función que vaya a realizar el objeto de la compra en el control del adquirente, ya que puede tener una función, cuyo valor estratégico le obliga a entregar más dinero que su valor objetivo. A pesar de estos condicionantes que distorsionan el precio de la empresa, es posible observar un exceso del precio de adquisición sobre el contable en muchas adquisiciones de empresas, fusiones y OPAS, sin duda derivado por un conjunto de recursos no registrados pero que el control de la empresa permitirá utilizar. La valoración de los intangibles en estas situaciones es tan evidente que la verdadera razón de realizarlas, en muchos casos, no tiene un origen financiero sino el de controlar activos intangibles, como canales de distribución eficaces o personal altamente cualificado y especializado. Las grandes diferencias entre los valores contables y los valores de mercado indican la presencia de activos no reconocidos. Como ejemplo mostramos a Microsoft cuyas acciones cotizan a diez veces su valor en libros, lo cual puede significar que alrededor del 90% de su valor es intangible. Debemos identificar esos activos intangibles, registrarlos y valorarlos. Evidentemente en el funcionamiento bursátil existen asimetrías informativas que impiden que la contabilidad sea el único medio de informar sobre una posible inversión en el mercado secundario, pero el reconocimiento de estos activos puede acercar ambos valores, de tal forma que sea posible tomar decisiones bursátiles con las cuentas anuales de las empresas. En definitiva, el modelo tradicional de contabilidad, que podía describir las operaciones de empresas industriales, definitivamente no puede seguir el ritmo de la revolución del conocimiento que se está produciendo en el mundo de los negocios, ya que sus registros quedan muy alejados de una representación económica de la empresa. Dentro de los problemas tradicionales de representatividad de la empresa destaca la falta de registro de los activos intangibles. Una vez analizados todos estos factores es fácil concluir que existen suficientes evidencias económicas para que la Contabilidad Directiva reconozca los intangibles, de tal forma, que aunque en tiempos pasados la empresa haya podido dar una imagen mas o - 7 / 15 -

8 menos fiel sin tener en cuenta a los intangibles, en la actualidad es imposible ofrecer esta imagen de la sociedad sin facilitar suficiente información sobre ellos. El instrumento contable que tradicionalmente ha registrado los intangibles no reconocidos en los Estados Financieros ha sido el fondo de comercio. 3. Fondo de comercio. La Contabilidad Directiva debe reconocer el fondo de comercio como la diferencia resultante entre el valor de los recursos económicos valorados en solitario y el valor de los mismos cuando funcionan como una unidad. Cuando una empresa se valora globalmente, siempre queda una parte del valor asignado a la misma que no es posible relacionar con activos individuales, esta porción es la que debe registrarse como fondo de comercio. La interpretación anterior se basa en considerar a la empresa como un proyecto global, entendido como un proyecto de inversión, que ofrece información válida para tomar decisiones de tipo económico. Es necesario establecer los límites de esta concepción, ya que el fondo de comercio no tiene nada que ver con la diferencia entre valor y precio derivadas de la asimetría de información que produce no poseer un mercado secundario de empresas, o producidas por las diferencias de poder de negociación que tienen los agentes; al contrario, el fondo de comercio es un valor concreto derivado únicamente del efecto sinérgico. Como consecuencia de la concepción de fondo de comercio establecido, es necesario realizar una ampliación de contenidos, ya que la enumeración a incluir en el término fondo de comercio aceptada en la actualidad, es excesivamente restringida, al referirse únicamente a aspectos que pueden observarse en empresas de tipo comercial. Por ejemplo, el concepto defendido por la contabilidad española es el conjunto de bienes inmateriales no identificables, tales como la clientela, nombre o razón social, localización, cuota de mercado, nivel de competencia de la empresa, capital humano, canales comerciales, ubicación, sector protegido, y buena red de distribución (AECA, 1983, 46) (P.G.C., 1990, Cuenta 213). Dentro del fondo de comercio es necesario reconocer, además de las ventajas de naturaleza comercial, los recursos de origen técnico, productivo, humano y financiero. - 8 / 15 -

9 El fondo de comercio esta compuesto por un conjunto de recursos caracterizados por una serie de rasgos: no identificables, no separables, no realizables, difícilmente medibles, controlados por la sociedad y de los que se espera obtener riqueza en un futuro. Aplicando los criterios de la contabilidad normalizada, el fondo de comercio no se reconocerá como activo, ya que no es identificable, ni separable, ni realizable y, además, es difícil de medir y valorar. La Contabilidad Directiva necesita registrar la sinergia positiva del fondo de comercio como un activo, pues son recursos controlados por la sociedad, realizados para obtener beneficios de ellos en un futuro, sea de forma directa o indirecta, con una buena organización y una buena estructura empresarial. Tradicionalmente se diferencian dos tipos de fondo de comercio: interno y externo. El fondo de comercio externo es el producido mediante fusión o mediante adquisición de parte o de la totalidad de otra empresa; por su parte, el fondo de comercio interno es el producido en la empresa sin acaecer operación alguna, sino por el propio desarrollo de la actividad económica. El fondo de comercio externo puede producirse por tres operaciones, por la adquisición de una empresa, por la adquisición de la inversión en títulos de capital, o por medio de la fusión. En el supuesto de adquisición de una empresa, el Fondo de Comercio se reconoce cuando se adquiera la empresa en bloque; el originado en una fusión, se reconoce en el momento de la transmisión de la propiedad legal de los activos, y por último, el generado por la adquisición de títulos-valores se reconoce en la elaboración de los Estados Financieros del grupo. La contabilidad normalizada únicamente reconoce el fondo de comercio externo, basándose en que el reflejo del fondo de comercio interno como un activo, conlleva el registro de una inversión ficticia, lo que provocaría una descapitalización. La Contabilidad Directiva debe registrar tanto el fondo de comercio externo como el interno, basándose en las siguientes justificaciones. En primer lugar, representan una misma realidad económica; si dos procesos jurídicos diferentes poseen la misma naturaleza económica, el reconocimiento del fondo de comercio no debe diferenciar estos dos procedimientos. En segundo lugar, los elementos que forman el fondo de comercio interno, como el buen funcionamiento de una organización cumplen con las condiciones de activo, aunque no cumplan las de reconocimiento. - 9 / 15 -

10 El reconocimiento del fondo de comercio interno ofrece una información más relevante para la toma de decisiones; y, además, mejora la homogeneidad, ya que reconocer únicamente el externo impediría la comparación entre empresas adquiridas y fusionadas del resto. En el supuesto del reconocimiento de este activo es necesario establecer su criterio de consumo, para ello existen diferentes soluciones: (1) amortizar el coste íntegramente en la fecha de adquisición del negocio, (2) amortizarlo por un periodo arbitrario que no exceda de su vida útil y (3) considerarlo como un activo no amortizable. La primera opción es amortizar el coste íntegramente en la fecha de adquisición del negocio, como propone el ASC (1989, appendix 2). Este método conlleva la adulteración de la concepción lógica de las cuentas anuales, ya que impediría reflejar parte de las inversiones y, disminuiría artificialmente el beneficio de la empresa. Además, posee el agravante de ignorar que los componentes del fondo de comercio generan riqueza a largo plazo en mayor medida que a corto plazo. En segundo lugar, podríamos establecer un periodo de amortización arbitrario. El plazo no depende de criterios contables sino mercantiles de protección a acreedores. El grado de protección que desea cada legislación mercantil para su legislación es variable, lo que redunda negativamente en una homogeneidad contable respecto a su tratamiento. Los plazos de amortización pueden ir desde la postura más proteccionista con el acreedor, la cual conlleva el saneamiento total del recurso en el primer ejercicio, aduciendo que no es un activo realizable de forma individual y por ello no sirve de garantía para el cobro de los saldos pendientes; hasta la legislación mercantil más liberal, encarnada en el plazo máximo de amortización de cuarenta años, establecidos en EE.UU. y Canadá. El supuesto más común en la Unión Europea es la amortización en un plazo máximo de cinco años (Dinamarca, Holanda, Italia y Portugal). La postura española antes del PGC del 90, era no amortizar el fondo de comercio, pero desde la adaptación a la legislación comunitaria, el tratamiento español se convierte en muy restrictiva obligando a amortizar en un plazo de 10 años, aunque recientemente ha flexibilizado medianamente su posición; ya que desde la Ley de Reforma del Mercado de Valores (art ), el periodo de amortización obligatorio ha aumentado de diez a veinte años (en ambos casos cuando la amortización supere los cinco años la memoria debe recoger la oportuna justificación) / 15 -

11 La legislación española considera esta medida necesaria para evitar la descapitalización de la empresa, y su consiguiente pérdida de protección de los acreedores. Para evitar ambas situaciones, además de acortar el periodo de amortización del fondo de comercio, se prohibe repartir beneficios si no está amortizado o no existen reservas disponibles para compensarlo (art del TRLSA). Esta ampliación de plazo a 20 años es coincidente con la normativa del IASC (1993, 42), ASC (1990, 41) y ASB (1997, 16). Pero el tratamiento de estos organismos también es insatisfactorio ya que el plazo continúa estando limitado a una serie de restricciones siendo considerado un límite máximo para evitar descapitalizaciones. El IASC (1995) considera que un bien debe valorarse teniendo en cuenta el menor de los siguientes valores: vida útil estimada del bien o 20 años desde su reconocimiento inicial. Solamente se permite un plazo superior a 20 años cuando el activo es sujeto de un derecho real sobre él, no es separable de ese derecho y su vida útil se estima en más de 20 años, o en el caso que el activo sea objeto de negociación en un mercado secundario. Aunque se admita la posible disminución de valor del fondo de comercio, no puede justificarse económicamente la amortización sistemática del fondo de comercio; ya que está compuesto por elementos que no se deterioran con el uso ordinario, con el desuso o con la obsolescencia, sino que pueden aumentar su valor con el transcurso del tiempo. La amortización del fondo de comercio está basado en una filosofía obsoleta, que supone que el fondo de comercio pierde valor con el paso del tiempo, la cual no tiene sentido ya que el nombre y prestigio no sólo no disminuye sino que puede ir en aumento, provocado por la situación global de la economía y de la utilización estratégica de campañas generales de difusión que desarrollan y refuerzan progresivamente el nombre de la empresa. La tercera solución, considerarlo como un activo no depreciable, creemos que es una buena medida pues no utiliza un criterio arbitrario de imputación a resultados, pero tiene dos defectos. No tiene en cuenta que, con el transcurso del tiempo, el fondo de comercio se deriva, cada vez en mayor medida, de los esfuerzos de continuación de la empresa que de la cantidad invertida inicialmente. Además, no tiene en cuenta que el fondo de comercio no es invariable ejercicio a ejercicio, ya que los mercados están afectados por vicisitudes económicas, financieras o políticas que hacen alterable su valoración, por lo que mantener su valoración constante conlleva perder toda coherencia. Esta tercera solución ha sido relacionada con la utilización de medidas tradicionales como las provisiones, lo cual no parece adecuado ya que el fondo de comercio puede disminuir de valor pero también puede aumentar, hecho no reconocido por la provisión / 15 -

12 La única solución adecuada es calcular una estimación del valor del fondo de comercio económico en cada ejercicio, corrigiendo el valor anualmente, medida que reduciría los inconvenientes de aplicar un criterio arbitrario de amortización, ya que ésta no sería necesaria. Las posibles críticas a una valoración del fondo de comercio interno, son que tendrá que realizarse por medios ajenos a la compra, lo que impedirá la obtención de una cifra totalmente fiable por ser una aproximación; pero tampoco obtenemos una valoración fiable en una operación onerosa donde en su valoración se incluyen el poder de negociación de los agentes de la operación, y también es aproximada la estimación de la vida útil de los inmovilizados materiales que producen una valoración aproximada. Entre las propuestas para valorar del fondo de comercio interno, señalamos las de Hendriksen (1982, 410) y Skinner (1987, 193) que proponen registrarlo por la diferencia entre la cotización bursátil de las acciones de una entidad y el valor contable de su patrimonio neto. El problema es que esta valoración no resuelve las deficiencias en el reflejo de la empresa, ya que no todas las empresas cotizan, y en los supuestos que lo hacen, el valor de cotización continuará estando originado por otros aspectos que no sean los contables. Es necesario establecer un criterio de valoración que permita valorar la empresa, sin tener en cuenta su valor bursátil, ya que así podremos intentar relacionar el valor contable con el valor real, teniendo utilidad para las decisiones de los inversores bursátiles potenciales. El criterio valorativo más adecuado es por medio de los ingresos que se espera generar de ellos, ya que es una cualidad consustancial con la definición de activo. 4. Conclusiones. La Contabilidad Directiva necesita información más amplia que la ofrecida en la contabilidad normalizada, pues ésta es insuficiente para la toma de decisiones de la Dirección. Una de las causas de la insuficiencia es que la contabilidad externa aparece regulada con una motivación jurídica, mientras que la contabilidad para la dirección necesita una información de tipo económico. Derivado del abandono del criterio jurídico de propiedad la Contabilidad Directiva debe recoger todos los elementos controlados por la sociedad. Para tomar decisiones es necesario conocer todos los activos, tanto los que sean propiedad de la empresa como los controlados - 12 / 15 -

13 por ella. Entre los ejemplos de activos que la contabilidad actual no registra como tales, por no tener su propiedad, nos encontramos con el capital humano que debe ser incluido en la definición de activo porque aunque no es propiedad de la empresa, sino del empleado, generará beneficios en el futuro; entre ellos los derechos sobre el capital intelectual de los autores en las empresas editoriales, las cuales serán la principal fuente de riqueza futura, y su ausencia impediría la toma de decisiones eficientes. Otro ejemplo es la inversión en formación de los empleados abonada por la empresa, ya que la contabilidad normalizada tiene reticencias a registrarlo como activo porque no es propiedad de la empresa, pero realmente se beneficiará de estos conocimientos que generarán valor para ella. De igual forma, para tomar decisiones deben ser considerados activos las partidas que cumplan la definición aunque no puedan ser valorados de forma exacta, ya que una estimación razonable siempre será mejor que la ausencia de contabilización de una operación. Una de las razones para permitir el reconocimiento sin estimación fiable es la propia naturaleza de los intangibles, pues cualquier activo puede ayudar al proceso productivo de forma directa o indirecta, y estos últimos efectos nunca podrán ser medibles con fiabilidad. Si la Contabilidad Directiva ignora activos significativos porque son difíciles de medir, nunca podrá obtener una representación razonable de la empresa. Una posible forma de registrar los intangibles en la Contabilidad Directiva es incluirlos en el concepto de Fondo de Comercio, aunque para incorporar los criterios económicos es necesario la modificación de su significado tradicional en la contabilidad normalizada. Es necesario realizar una ampliación de contenidos, ya que la enumeración a incluir en el término fondo de comercio aceptada en la actualidad, es excesivamente restringida, al referirse únicamente a aspectos que pueden observarse en empresas de tipo comercial. Dentro del fondo de comercio se deben reconocer, además de las ventajas de naturaleza comercial, los recursos de origen técnico, productivo, humano y financiero. Atendiendo a los criterios económicos es necesario registrar el Fondo de Comercio externo e interno, porque aunque sean dos procesos jurídicos diferentes, representan una misma realidad económica. A esto hay que añadir que los elementos que forman el fondo de comercio interno, como el buen funcionamiento de una organización, cumplen con las condiciones de activo, aunque no cumplan las de reconocimiento. El fondo de comercio debe ser considerado un activo no depreciable, siendo valorado por una estimación de su valor en cada ejercicio contable, corrigiendo el valor anualmente. No puede justificarse económicamente la amortización sistemática del fondo de comercio, ya que está compuesto por elementos que no se deterioran con el uso - 13 / 15 -

14 ordinario, con el desuso o con la obsolescencia, sino que pueden aumentar su valor con el transcurso del tiempo. La amortización del fondo de comercio está basado en una filosofía obsoleta, que supone que el fondo de comercio pierde valor con el paso del tiempo, la cual no tiene sentido ya que el nombre y prestigio no sólo no disminuye sino que puede ir en aumento, provocado por la situación global de la economía y de la utilización estratégica de campañas generales de difusión que desarrollan y refuerzan progresivamente el nombre de la empresa. La rectificación anual de la valoración del fondo de comercio reduce los inconvenientes de representatividad y homogeneidad derivados de aplicar un criterio arbitrario de amortización. El criterio valorativo más adecuado es registrar, en la medida de lo posible, los ingresos que se espera generar de ellos, ya que es una cualidad consustancial con la definición de activo. 5. Bibliografía. Accounting Standards Board (ASB) (1997): FRS 10: Goodwill and intangible assets, ASB, december, London. Accounting Standards Committee U.K. (ASC) (1991): Exposure Draft 47: Accounting for goodwill, ASC, London. --- (1990): Exposure Draft 52: Accounting for intangible fixed assets, ASC, May, London. --- (1990.b): Statement of Standard Accounting Practice-Exposure draft nº 47: Accounting for goodwill, february, ASC, London. --- (1989): Statement of Standard Accounting Practice nº 22 (revised) (SSAP nº 22): Accounting for goowill, ASC, London. Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (1983): Principios contables para el inmovilizado inmaterial y gastos amortizables, documento 3, AECA, mayo, Madrid. Bell, D. (1973): The coming of post-industrial society: A venture in social forecasting, Basic book, New York. Financial Accounting Standard Board (FASB) (1984): Concepts Statement nº 5 (SFAS 5): Recognition and Measurement in Financial Statements of Business Enterprises, FASB, December, Stanford, Connecticut. Hendriksen, Eldon S. (1982): Accounting Theory, Irwin, Homewood, Illinois. International Accounting Standard Committe. IASC (1998): International Accounting Standard IAS 38: Intangible assets, july, IASC, London / 15 -

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